El juicio político al expresidente Donald Trump no retrasará la negociación del enorme paquete de ayuda económica que el gobierno de Estados Unidos impulsa con el fin de paliar el impacto de la pandemia de coronavirus, afirmaron hoy los líderes parlamentarios del oficialismo.

“Estamos aquí hoy para decir que no permitiremos que eso suceda; podemos hacer ambas cosas a la vez”, aseguró el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, secundado por las principales figuras de su bancada.

El legislador remarcó que el juicio político a Trump, iniciado esta tarde, no supondrá un obstáculo para la agenda inicial del presidente Joe Biden, quien asumió el gobierno hace 20 días.

“Tenemos que hacer todo lo posible para poner fin a esta crisis y, aunque el juicio político es una responsabilidad importante, estamos haciendo ambas cosas”, insistió Schumer, según la agencia de noticias Europa Press.

En términos similares se expresó la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, en una carta enviada a los miembros de la bancada oficialista de ese cuerpo en la que les ordenó que continuaran las negociaciones por el paquete de ayuda mientras se celebra el juicio político.

“Bajo el liderazgo de nuestros presidentes estamos demostrando que podemos hacer nuestro trabajo sin abandonar nuestros principios y nuestra responsabilidad de honrar nuestro juramento en el cargo”, dijo Pelosi, según la televisora NBC.

En tanto, el presidente de la Comisión de Servicios Financieros del Senado, el también demócrata Ron Wyden, aseguró que el objetivo sigue siendo que el plan de ayuda se apruebe antes del 14 de marzo próximo, cuando vencerán los subsidios por desempleo vigentes.

Días antes de asumir, Biden anunció un ambicioso plan de ayuda de 1,9 billones de dólares para hacer frente al impacto económico del coronavirus, del que Estados Unidos es el país más afectado en términos absolutos, con más de 27 millones de contagios y de 465.000 muertes.

El programa contempla 400.000 millones de dólares para la creación de un programa nacional de vacunación con el que se pretende inmunizar a 50 millones de personas.

Además, prevé 350.000 millones para los gobiernos regionales y locales, y el resto, para ir directamente al bolsillo de los estadounidenses a través de subsidios. (Télam)