El primer ministro italiano, Mario Draghi, se quejó de la aparente ineficacia de los esfuerzos diplomáticos de los países occidentales para persuadir al presidente ruso, Vladimir Putin, de parar la guerra, al constatar que no lograron detener "el horror" en Ucrania.

"Comienzo a pensar que los que dicen: 'Es inútil que hablen con él, es una pérdida de tiempo', tienen razón", indicó Draghi al diario Il Corriere della Sera en su primera entrevista desde el 13 de febrero del año pasado, cuando asumió la dirección de un gobierno de emergencia por recomendación del presidente de Italia, Sergio Mattarella.

Draghi afirmó sin embargo, que el presidente francés, Emmanuel Macron, que actualmente ejerce la presidencia rotatoria de la UE, "tiene razón en intentar cualquier posibilidad de diálogo".

"Pero me da la impresión de que el horror de la guerra con las carnicerías, lo que le han hecho a los niños y a las mujeres, es algo que marcha aparte de las declaraciones y las llamadas telefónicas", indicó el líder italiano al referirse a las denuncias del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, sobre violaciones a menores y a las imágenes que dieron la vuelta al mundo de la localidad ucraniana de Bucha, donde aparecen civiles muertos en las calles.

El líder italiano afirmó que si bien las sanciones económicas contra Rusia son esenciales para "debilitar al agresor", no necesariamente van a detener la guerra en el corto plazo, informó la agencia de noticias AFP.

En tanto, Draghi reafirmó la necesidad de entregar armas a Ucrania.

"Necesitamos ayudar directamente a los ucranianos y eso es lo que estamos haciendo. No hacerlo sería decirles que se rindan, que acepten la esclavitud y la sumisión, un mensaje contrario a los valores europeos de solidaridad", dijo Draghi.

"La resistencia ucraniana es heroica. Como dice el presidente Zelenski, el pueblo se ha convertido en el ejército de Ucrania. Lo que nos espera es una guerra de resistencia, violencia prolongada con destrucción que continuará", aseguró Draghi.

De cara al futuro, el jefe de Gobierno italiano defendió la propuesta de su país que se discutirá en la próxima cumbre de la Unión Europea (UE) de poner un techo en el precio del gas ruso y que está ganando apoyo.

Europa compra más de la mitad del gas exportado por Rusia.

"El poder de mercado que la Unión Europea tiene sobre Moscú es un arma al uso. Un tope en el precio del gas reduce la financiación que le damos a Rusia todos los días", argumentó Draghi.

"La Comisión Europea y todos los aliados están convencidos de la eficacia de las sanciones. Los propios rusos lo admiten cuando dicen que ya no pueden pagar los bonos que vencen porque una parte importante de sus reservas de divisas están congeladas. Esto significa que se dirigen a la bancarrota", explicó.

Draghi agregó que Italia ya no quiere depender del gas ruso y para ello, buscará diversificar las fuentes de energía, como por ejemplo, Argelia, con cuyo Gobierno el premier firmó un acuerdo para la ampliación de la importación de gas, la semana pasada. (Télam)