El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, reclamó hoy "realismo" al analizar las relaciones del bloque con China, marcadas por un intenso intercambio comercial, y defendió que dirigentes como el canciller alemán, Olaf Scholz, viajen a Beijing y se entrevisten con las autoridades chinas.

En el marco de un debate en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Borrell señaló que en Europa existe una gran disparidad de opiniones sobre cómo abordar la relación con China, desde aquellos que piden cortar lazos por sus violaciones de derechos a quienes defienden una vía pragmática.

En este sentido, el dirigente español recordó que cada día China y la UE tienen un intercambio comercial de 2.000 millones de dólares para subrayar que "cuando se intercambia tanto, la relación tiene la importancia que tiene", informó la agencia de noticias Europa Press

"No entiendo por qué la visita del canciller alemán a China levanta tanta preocupación, ¿no es normal que el canciller del país que exporta el 3 por ciento de su PBI vaya? ¿Cuántas veces fue Angela Merkel a China?", argumentó

Frente a los eurodiputados, el exministro español insistió en que las relaciones con China deben observarse desde el prisma del "realismo", ya que el gigante asiático juega un papel clave ante "problemas reales", como el cambio climático.

"Me gustaría que en todas las consideraciones que he oído se tome en cuenta la realidad de la vida, la complejidad de esta realidad y la necesidad de que el Parlamento Europeo contribuya a ello", insistió Borrell

En todo caso, el responsable de Exteriores de la UE reconoció que la relación con China es "una de las cosas más desafiantes a las que debe hacer frente" los europeos y ésta seguirá teniendo "muchas caras", siendo el gigante asiático un actor con el que la UE debe cooperar aunque tengan modelos políticos antagónicos

El "desacoplamiento" con respecto a China "no es una opción", avisó y recalcó que tampoco Estados Unidos se plantea este escenario.

Borrell sí señaló que la UE debe estar "alerta" para que las dependencias comerciales que marcan ahora la relación no se conviertan en "vulnerabilidades" en un futuro, como ocurrió con Rusia en el plano energético. (Télam)