El dirigente independentista Pere Aragonès no superó hoy la segunda votación de investidura en el Parlamento de Cataluña, al no sumar la mayoría simple necesaria para ser elegido presidente.

"El resultado de la votación fue de 42 síes, 61 noes y 32 abstenciones. Dado que el candidato no obtiene la mayoría de votos requerida de acuerdo con la ley de Presidencia y de la Generalitat, se iniciará una nueva ronda de consultas con los grupos parlamentarios para tramitar una nueva propuesta de candidato a la presidencia", declaró la titular de la Cámara, Laura Borràs.

El fracaso de la investidura del candidato de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) estaba previsto, porque el otro gran grupo independentista en la Cámara, Junts per Catalunya, había anunciado previamente su abstención por falta de acuerdo.

El aspirante a la presidencia y actual vicepresidente del Gobierno regional obtuvo el voto positivo de los 33 diputados de su formación y los 9 de otra formación separatista, Candidatura d'Unitat Popular (CUP).

Sin embargo, no consiguió cerrar un pacto para conseguir el apoyo de los 32 parlamentarios de Junts, la formación liderada por el expresidente catalán Carles Puigdemont, que vive en Bélgica desde 2017 para evitar ser juzgado por la justicia española por el referéndum independentista de ese año.

"Llevamos demasiados meses en funciones y gestionando una pandemia y una crisis social y económica enorme con herramientas limitadas. Lo que podemos hacer hoy no debe esperar dos meses porque nos jugamos la credibilidad del proyecto que compartimos y por responsabilidad con una ciudadanía agotada", declaró Aragonès durante el debate.

El candidato de ERC se dirigió así al partido con el que actualmente comparte el Gobierno en funciones, ante su bloqueo por las discrepancias estratégicas que separan a las dos fuerzas independentistas.

Desde el partido de Puigdemont buscan afianzar su liderazgo del movimiento independentista a través del Consejo de la República, fundado en Waterloo, un organismo que ERC ve con reticencias.

Aragonès advirtió que su Gobierno no aceptará "tutelas ni sustituciones" desde Bélgica, mientras que la portavoz de Junts, Gemma Geis, negó esta intención pero reivindicó la necesidad de establecer una unidad estratégica del independentismo.

"Nos abstenemos porque queremos llegar a un acuerdo", afirmó Geis, que reiteró la intención de su partido de alcanzar un pacto para investir al candidato de ERC en las próximas semanas.

Tras el fracaso de la investidura, el reloj parlamentario está en marcha y los partidos independentistas tienen de límite hasta el 26 de mayo para zanjar sus negociaciones y evitar una repetición electoral.

Pese a las diferencias expresadas en los últimos días, ambas formaciones confían en llegar a un acuerdo y asumen que formarán un nuevo Gobierno de coalición que aspira a conseguir un referéndum de independencia en Cataluña.

En las elecciones del pasado 14 de febrero, las fuerzas políticas partidarias de la separación de España obtuvieron una mayoría histórica de 74 diputados y el 52 % de votos.

Durante el debate, Aragonès recordó que "el independentismo nunca había tenido tanta fuerza en el Parlamento" y situó al movimiento en "una posición idónea para cambiar la dinámica y superar el bloqueo actual", informó la agencia de noticias Sputnik.

"Para recuperar el liderazgo y hacer una república catalana que dure para siempre", afirmó el candidato a presidente frente a los 135 diputados de la Cámara catalana. (Télam)