Rusia anunció hoy que terminó la obra del gasoducto Nord Stream 2, un colosal proyecto de dos tuberías con una longitud total de 1.234 kilómetros que suministrarán gas ruso hacia Alemania a través del mar Báltico y que -según sus detractores- hará que Europa sea más dependiente de Moscú.

Así lo informó Alexei Miller, director general de Gazprom, la empresa gasífera fundada durante el periodo soviético y controlada actualmente por el Estado ruso, quien precisó que exactamente a las 8.45, hora de Moscú la construcción del ducto se había completado totalmente", informó la agencia de noticias AFP.

Moscú considera un triunfo el anuncio del proyecto de casi 12.000 millones de dólares, desarrollado en medio de constantes tensiones diplomáticas que llegaron a ser tan fuertes -especialmente con las sanciones estadounidenses hoy suspendidas- en un momento que algunos sospecharon que jamás se materializaría.

Para sus detractores, tanto en Europa como en Estados Unidos, la obra incrementará la dependencia energética europea de Rusia, considerado un rival estratégico por muchos países occidentales, además de representar una traición para los intereses de Ucrania, un aliado occidental frente a Moscú.

El proyecto fue realizado por la firma Nord Stream AG, fundada por Gazprom, y cuenta con inversiones de las compañías Engie, Omv, Shell, Uniper y Wintershall Dea. La construcción del gasoducto comenzó en el 2018.

Su punto de partida se encuentra en la localidad de Ust-Luga, en la provincia rusa de Leningrado, desde donde se proyecta por el fondo del mar Báltico a través de las zonas económicas y aguas territoriales de Dinamarca, Finlandia y Suecia, para terminar en la ciudad alemana de Greifswald.

El ducto, que tiene una capacidad de transporte de 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año, sigue el mismo trayecto que su hermano gemelo, el Nord Stream 1, activo desde 2012.

Rusia calcula que la Unión Europea recibirá gas en breve a través del gasoducto y que "millones de consumidores europeos" se beneficiarán "muy pronto al recibir gas por una ruta más corta, económica y ecológica", dijo la vocera de la Cancillería, María Zajarova.

La representante de la Cancillería rusa resaltó que las fechas exactas de entrega dependerán del regulador alemán.

"Para todos, incluidos los opositores del gasoducto que desesperadamente se oponían a la construcción: evidentemente, detenerlo es imposible. Es hora de parar de obstaculizar este importante proyecto", enfatizó en un video publicado por el ministerio en Instagram.

Durante años, el proyecto provocó tensiones entre Washington y Berlín, pero también dentro de Europa.

Finalmente, la llegada al poder de Joe Biden favoreció el entendimiento con Alemania al respecto y puso fin a las tensiones.

Ucrania -en conflicto con Rusia desde la anexión de la Península de Crimea en 2014- es otro punto neurálgico de las tensiones ya que el gasoducto puede privar a ese país de al menos 1.500 millones de dólares al año que recibe actualmente por el tránsito del gas ruso por su territorio hacia Europa, además de hacer a Kiev más vulnerable a Moscú, argumentan sus detractores.

Criticada por este punto, la canciller alemana, Angela Merkel, subrayó a finales de agosto en Ucrania que su país haría todo lo posible para que se prolongue el contrato de tránsito ruso-ucraniano, que expirará en 2024, e insistió en que Moscú no debía utilizar el gas como "un arma".

El presidente ucraniano, Vladimir Zelenski, le había recalcado a la canciller que el Nord Stream 2 puede ser un "arma geopolítica peligrosa".

Hoy, tras el anuncio de Gazprom, el vocero de la Presidencia ucraniana, Serguei Nikiforov, dijo que que Kiev continuará luchando contra el gasoducto, incluso después de que empiece a suministrar combustible.

"El presidente siempre ha dicho que Ucrania lucharía contra ese proyecto político de Rusia antes de que fuera finalizado, después de que eso ocurriera, e incluso después del inicio de los suministros de gas", dijo.

Los países europeos, por su parte, están divididos. Polonia y los países bálticos expresaron su preocupación porque el bloque acabe cediendo a las ambiciones rusas. 

Ni siquiera en Alemania el Nord Stream 2 genera unanimidad.

Un informe del instituto de investigación económica alemán DIW señalaba en 2018 que el gasoducto estaba basado en unas previsiones que "sobrestiman considerablemente la demanda de gas natural en Alemania y en Europa". (Télam)