La finalización del gasoducto Nord Stream 2, un colosal proyecto que permitirá duplicar el envío de gas ruso hacia Alemania a través del mar Báltico hasta llegar a los 110.000 millones de metros cúbicos, deja atrás la amenaza de una nueva crisis del gas como la sufrida en 2009 entre Ucrania y Rusia, cuando las desavenencias entre ambos países derivaron en un corte de suministro a Europa en pleno invierno.

Fue justamente esta disputa entre Kiev y Moscú, que dejó durante 13 días a una docena países europeos sin gas en plena ola de frío, la que impulsó la construcción del primer gasoducto ruso-alemán Nord Stream 1, hermano gemelo del actual ducto activo desde 2012.

Antes de su desarrollo, aproximadamente un 80% del gas ruso que llegaba a la Unión Europea (UE) atravesaba Ucrania, según reportó la cadena británica BBC.

Alrededor de un cuarto del gas que necesitaba Europa era suministrado por el gigante ruso Gazprom, por lo que la también conocida como "guerra del gas" de 2009 demostró la vulnerabilidad de la región tras la interrupción del principal gasoducto que conducía el combustible ruso al continente.

Si bien las tensiones y desacuerdos sobre el precio del gas entre Rusia y Ucrania fueron constantes desde la caída de la Unión Soviética en 1991, la crisis de 2009 fue la más importante.

A finales de 2008, una serie de desacuerdos en torno al suministro del gas dispararon las tensiones entre Rusia y Ucrania.

Moscú amenazaba con cortar el suministro de gas a Kiev el 1 de enero de 2009 si no saldaba la deuda de 2,4 millones dólares que tenía con Gazprom, a la vez que defendía un aumento de los precios del gas a dicho país, mientras que Ucrania, en contraparte, exigía un incremento del precio de la servidumbre de paso que cobraba para el transporte de la materia prima a través de su territorio.

Si bien el 30 de diciembre Kiev pagó unos 1,5 millones de dólares por el gas servido en noviembre y diciembre, la compañía pública ucraniana Naftogaz anunció que no pagaría más dinero hasta el año siguiente.

En consecuencia, Gazprom acusó a Ucrania de "chantaje", al afirmar que había amenazado con confiscar el gas ruso a su paso por el territorio ucraniano hacia Europa si Rusia detenía sus entregas.

Un día más tarde, el 1 de enero de 2009, la compañía rusa interrumpió el suministro de gas hacia Ucrania, aunque aseguró que no afectaría las entregas a la UE, algo ratificado por Naftogaz.

No obstante, diversos países europeos empezaron a constatar una reducción del suministro de gas ruso.

En los días posteriores, tanto Rusia como Ucrania se acusaron mutuamente de ser responsables de esta bajada, hasta que el 6 de enero el entonces primer ministro ruso, Vladimir Putin, disparó la tensión tras acusar a Ucrania de robar para consumo interno parte del gas bombeado con destino a Europa.

Un día más tarde, la interrupción del suministro fue total y tanto Gazprom como Naftogaz se acusaron mutuamente de haberlo cortado.

En pleno invierno boreal, el corte provocó el cierre de fábricas y dejó a miles de hogares congelados en Europa.

Ante la presión europea y varios idas y vueltas diplomáticos, la crisis se saldó el 20 de enero de 2009 con un acuerdo entre Moscú y Kiev por el que Ucrania mantenía durante un último año una subvención del 20% con respecto al precio de mercado al que Rusia vende el gas a la UE, a cambio de mantener vigente la tarifa de tránsito del gas ruso de 2008.

Después de trece días de interrupción en el suministro de gas procedente de Rusia hacia Europa, Ucrania permitió el bombeo gasístico hacia Polonia y el resto de países de la UE que reciben este gas desde Moscú y demostró que puede ser más importante ser el punto de paso que el proveedor de materias primas. (Télam)