El jefe de Gabinete de Perú, Guido Bellido, y los ministros del equipo de gestión del presidente Pedro Castillo se encaminaban esta noche a enfrentar, con final incierto, la opinión del Congreso unicameral, que debe dar o negar el voto de confianza, en lo que constituye el primer examen para el mandatario, a 29 días de asumir la jefatura del Estado.

Cuando llevaban ya varias horas de debate y después de tres horas de discurso de Bellido, estaba claro que el oficialista Perú Libre, Acción Popular y Juntos por Perú respaldarían al gabinete, lo que sumaba 58 votos, y el fujimorista Fuerza Popular, Avanza País, Renovación Popular y Podemos votarían no, lo que da 48 legisladores, en el caso de que las decisiones fueran monolíticas en cada bancada.

Para la confirmación del gabinete, el Gobierno necesita la mitad más uno del total de 130 legisladores -66- o sumar más que los votos en contra y las abstenciones.

Parte del problema para extender la indefinición pasaba por el hecho de que varios legisladores –cada uno tuvo tres minutos para exponer- hacían reclamos, pedían planes para su región, expresaban algún elogio o cuestionamiento, pero no anunciaban su voto.

La extensa tira de exposiciones llegó después del discurso de Bellido, una de las figuras más cuestionadas del gabinete, que pidió el voto de confianza para el equipo de Castillo y exhortó al pleno a “deponer las diferencias” como paso previo a “solucionar una de las más graves crisis política, económica y sanitaria de las últimas décadas".

Con la totalidad de los ministros sentados frente a los legisladores, Bellido pareció elegir algunos anuncios que podían ser claves en la definición de votos: negó que la seguridad pueda quedar en manos de las llamadas ´rondas campesinas´, ofreció que los Colegios de Abogados de todo el país designen a un integrante del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), prometió casi 100 obras de saneamiento rural sostenibles y garantizó el combate al terrorismo.

Tras la palabra del funcionario, la jefa del Congreso unicameral, la opositora María del Carmen Alva, dispuso una pausa de poco más de dos horas, para después sí dar paso al debate de los bloques y decidir si daban el voto de confianza al gabinete.

"Hemos venido al hemiciclo no solo para solicitar un voto de confianza, sino para [pedir] que depongamos nuestras diferencias para solucionar una de las más graves crisis política, económica y sanitaria de las últimas décadas", dijo Bellido ante un cuerpo dominado por bancadas de centroderecha.

Oriundo de la región andina de Cusco, el jefe de gabinete inició su exposición hablando en quechua y aimara, lenguas ancestrales que todavía hablan cotidianamente cinco de los 33 millones de peruanos en la zona andina, pero Alva lo interrumpió y le pidió que hablara solamente en español para que pudieran entenderlo los 124 legisladores presentes.

"Esto es una muestra de que aún nuestro país no ha entendido que hay pueblos profundos que tienen culturas, idiomas de diferentes sectores", se quejó Bellido, que igualmente después siguió en español, informó la agencia de noticias AFP.

El Congreso no tiene traductores de lenguas nativas, aunque la Constitución establece que Perú es un país plurilingüe.

La sesión de hoy es la primera prueba para el Gobierno de Castillo tras un quinquenio de disputas entre el Ejecutivo y Legislativo, y mientras la incertidumbre levanta nubarrones sobre la economía peruana, que intenta dejar atrás los nocivos efectos de la pandemia.

Las pugnas entre el nuevo Gobierno y la oposición ya le costaron el puesto al canciller Héctor Béjar, sustituido hace días por Óscar Maúrtua, un diplomático de carrera sin lazos con la izquierda que ya había ocupado el cargo 15 años atrás.

Sin embargo, los rivales de Castillo esperaban que éste hiciera más cambios en su gabinete de 19 miembros antes de someterse al voto de confianza, algo que el mandatario rechazó.

Luego del reñido balotaje del 6 de junio, en que Castillo se impuso por solo 44.000 votos ante su rival de derecha Keiko Fujimori, los cuestionamientos a varios de los nuevos ministros elevaron la tensión, haciendo subir el dólar a un nivel récord de 4,1 soles. Paralelamente, la bolsa limeña acumula una caída de más de 20% este año.

La Constitución peruana estipula que los nuevos gabinetes deben recibir el voto de confianza del Congreso 30 días después de su nombramiento.

Si se lo niega, Castillo deberá nombrar a otro primer ministro, en sustitución del ingeniero Bellido, y reorganizar su equipo, lo que prolongaría la incertidumbre.

Si los legisladores le niegan dos veces el voto de confianza a un mismo Gobierno, la Constitución faculta al presidente a disolver el Congreso y convocar a nuevos comicios parlamentarios extraordinarios, algo que sucedió hace dos años, cuando el entonces presidente Martín Vizcarra debió llamar a nuevas elecciones.

En su discurso, Bellido advirtió que Perú es “un país desigual y no pobre”, pidió la confianza en nombre de “los hermanas y hermanos desposeídos, históricamente maltratados”, y destacó la meta de “generar trabajo para todos, generar riqueza para tener un país próspero”.

Planteó además la chance de que los miembros del Colegio de Abogados de todo Perú sean quienes elijan a un miembro del JNE, y no solo la jurisdicción de Lima como hasta ahora, y dejó en claro que “desde el Estado no se van a crear rondas campesinas ni trasladarlas a zonas distintas de las que han surgido, en el entendido de que son una expresión cultural que se origina sin intervención gubernamental".

Por el contrario, remarcó que se debe fortalecer la capacidad operativa de la Policía Nacional “y sus necesidades de equipamiento, capacidades de investigación e infraestructura”, y garantizó que en los primeros 100 días de gestión “se ejecutarán 97 obras integrales de agua y saneamiento".

Ratificó que se declarará la emergencia educativa, puso de relieve la entrega del subsidio Yapanay a más de 14 millones de ciudadanos para atender el impacto de la pandemia de la Covid-19 y propuso una comisión que analice el sistema de pensiones, conformada también por legisladores.

Fuera del Congreso, durante buena parte del debate grupos que respaldaban al Gobierno cruzaron canciones y amenazas con sectores opositores, muchos de ellos identificados con el fujimorismo, que pedían que se le negara al gabinete el voto de confianza. (Télam)