La reforma tributaria que planea el futuro gobierno de Gustavo Petro en Colombia buscará no afectar los ingresos de los sectores de ingresos medios y bajos, y por eso dos impuestos que tenían chance de implementarse, a la telefonía móvil y a las bebidas azucaradas, quedaron por el momento en estudio, afirmó hoy el designado titular de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), Luis Carlos Reyes.

"No se está buscando poner impuestos a personas que tengan ingresos inferiores a 10 millones de pesos (2.500 dólares)", dijo Reyes en conferencia de prensa en la que explicó que la reforma será progresiva, es decir, los subsidios serán destinados a las clases populares y los más ricos del país pagarán más impuestos.

En cuanto a la tarifa de renta para empresas, que para 2022 es de 35%, el futuro funcionario puntualizó que una de las opciones es bajarla a un promedio de 30% y eliminar algunas exenciones de las que hoy goza el sector privado, especialmente las grandes compañías.

Reyes destacó que la idea de su equipo económico no busca gravar a ningún producto de la canasta familiar, como los alimentos.

La agencia Sputnik estimó que la administración de Petro podría presentar la reforma tributaria el mismo 7 de agosto, fecha prevista para el traspaso de mando.

La idea del próximo gobierno de generar mayores ingresos había generado también planes de dos nuevos tributos que ahora parecen descartados.

La futura ministra de Salud, Carolina Corcho, planteó durante un retiro programático que hizo el Pacto Histórico imponer un impuesto a las bebidas azucaradas, y su designada par de Cultura, Patricia Ariza, esbozó aumentar la base gravable de la telefonía móvil.

“Los impuestos a las bebidas azucaradas, además de tener impactos favorables en la salud pública porque desincentivan el consumo de gaseosas y reducen las enfermedades crónicas no transmisibles, podrían ser una opción de recaudo para el sistema de salud colombiano”, precisó Corcho entonces.

Pero Reyes hoy dio por hecho que esas posibilidades no se contemplan al menos en este momento, porque afectarían a ciudadanos principalmente de clase media.

Ayer, Corcho escribió en su cuenta de la red Twitter que la cuestión de las bebidas estaba en estudio: “Estamos en planeación y empalme del gobierno entrante; aún está en definición contenidos precisos de reforma tributaria. Los impuestos a las bebidas azucaradas están sobre la mesa del análisis como una medida de salud pública para prevención de enfermedades crónicas. Paciencia!”.

Pero Reyes insistió en que el objetivo es afectar lo menos posible la economía de la ciudadanía trabajadora.

“La medida de los celulares era una sugerencia que se estaba discutiendo porque se pensaba que era mucho más privado. Realmente es una medida que no se está contemplando. Lo más importante es que no se toquen las finanzas del colombiano de a pie”, indicó, según la revista Semana.

Para el designado funcionario, “esto podría impactar en el usurario más pobre y va dificultar a que millones de colombianos que hoy están desconectados accedan a tecnologías; por eso no van”.

“Vamos a discutir las posibilidades que están sobre la mesa, siempre teniendo en cuenta que a la persona de la clase trabajadora no deba cobrársele un peso más en impuestos”, puntualizó.

Ratificó, sí, que quienes tengan “ingresos de más de 10 millones de pesos tendrán que pagar más impuestos”, porque las responsabilidades son “proporcionales a nivel de ingreso y patrimonio de cada uno de ellos”.

Adelantó además que las mayores cargas apuntarán al sector más favorecido, que, “a causa de la evasión”, no tributa lo que debería.

Y avisó en ese sentido que los evasores tendrán castigos más fuertes, que en casos de gran escala hasta podrían llegar a penas de cárcel.

“Pagar impuestos es algo que hacemos y que no es fácil; a ninguno de nosotros le sobra la plata y, sin embargo, hacerlo sabiendo que estamos aportando al bien de todos los colombianos es algo fundamental”, concluyó. (Télam)