El exjefe de la Policía Nacional de Honduras Juan Carlos Bonilla compareció hoy en un tribunal de Nueva York, un día después de ser extraditado a Estados Unidos, donde enfrenta cargos penales por narcotráfico, y de que el expresidente del país centroamericano Juan Orlando Hernández se declarara no culpable de cargos criminales relacionados.

Bonilla, de 62 años, que arribó ayer a Nueva York procedente de Tegucigalpa en avión de la agencia antidrogas estadounidense DEA, fue detenido sin derecho a fianza luego de su primera y breve comparencia ante un juez de primera instancia en la corte federal de Manhattan, estado de Nueva York, según la agencia de noticias AFP.

Su próxima audiencia ante el tribunal está prevista para el 10 de junio.

Conocido como “El Tigre”, Bonilla se desempeñó como el principal oficial de policía del Honduras en 2012 y 2013.

Fue arrestado el 9 de marzo después de que los fiscales estadounidenses lo etiquetaran como cómplice del expresidente Hernández (2014-22).y su hermano, Tony Hernández, también preso en Estados Unidos.

Bonilla es acusado de conspirar para traficar cocaína a Estados Unidos y de posesión, uso y transporte de armas y dispositivos destructivos, cargos que pueden acarrearle una condena de cadena perpetua.

"En vez de utilizar su posición como jefe de la policía hondureña para combatir el tráfico de drogas", Bonilla "protegió y asistió a los cárteles", había dicho con anterioridad el fiscal Damian Williams, y volvió a recordar que "nadie está exento", independientemente de su cargo, de "ser juzgado" por la justicia estadounidense.

Ayer, mientras Bonilla llegaba extraditado a Estados Unidos, su antiguo jefe, el expresidente Hernández, se declaró "no culpable" ante el mismo tribunal de Nueva York que instruye su caso por narcotráfico.

Extraditado a Estados Unidos el 21 de abril, se espera que el juicio de Hernández inicie a principios de 2023.

Para la jefa de la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, Anne Milgram, "el expresidente Juan Orlando Hernández no habría llegado al poder ni se hubiera beneficiado de fondos de la droga si no hubiera sido por su gran red de socios corruptos", entre quienes según ella figuraba Bonilla.

Según la acusación, entre 2003 y 2020, varios cárteles de la droga se beneficiaron del apoyo de personas bien situadas en el sector público de Honduras para hacer transitar por su territorio droga enviada desde Colombia y Venezuela vía marítima o aérea con destino a Estados Unidos.

Los narcotraficantes pagaron sobornos a funcionarios, "incluidos algunos presidentes, miembros del Congreso Nacional de Honduras y personal de la Policía Nacional, entre ellos Bonilla", que trabajó en la policía desde 1998 a 2016, asegura la fiscalía.

"El Tigre" también "recurrió a la violencia, e incluso a los asesinatos, para proteger la célula particular de traficantes de droga con conexiones políticas", entre ellos el entonces presidente hondureño Juan Orlando Hernández y su hermano y entonces parlamentario Juan Antonio Tony Hernández, agregó.

Siempre según la fiscalía, en julio de 2011, el exjefe de policía "participó en el asesinato de un traficante rival  a pedido" de Tony Hernández porque "había tratado de impedirle (...) el transporte de cocaína a través de una región del occidente de Honduras cerca de la frontera con Guatemala".

Bonilla es el último de un grupo de extraditados hondureños que será juzgado en Nueva York.

Tony Hernández fue condenado en 2021 en Nueva York a cadena perpetua, al igual que su colaborador Geovanny Fuentes. En tanto, Fabio Lobo, hijo del expresidente hondureño Porfirio Lobo (2010-2014), cumple 24 años de cárcel por tráfico de droga. (Télam)