El excanciller y exministro de Defensa brasileño Celso Amorim defendió hoy la idea de que la región pueda adoptar una moneda común para sus intercambios comerciales, que conviva con la de cada país, para lo que se necesita “mucha determinación política”, y se mostró confiado en que una “ola progresista” pueda consolidarse en 2023 según los resultados electorales de lo que queda de 2022.

“No estamos abandonando las otras ideas de la integración, pero la idea de una moneda, que aún debe ser desarrollada, es una idea fuerza para tomar medidas importantes en el sistema financiero”, remarcó Amorim.

A comienzos de mes, en un encuentro del Partido Socialismo y Libertad, el expresidente y candidato para octubre Luiz Inácio Lula da Silva puso sobre la mesa la idea de crear una moneda digital única para América Latina, que apunta a potenciar la integración regional.

"No podemos depender del dólar", dijo entonces el líder del Partidos de los Trabajadores (PT).

Para Amorim, “hay una cuestión muy técnica (a desarrollar), pero inicialmente se trata de desarrollar el intercambio de monedas comunes, nacionales, hasta tener un sistema de pagos común y después llegar a la moneda”.

“Esa sería la meta final. Es necesaria una idea fuerza para hacer las cosas. El momento es este, por lo que está pasando con el dólar, por las fragilidades de la globalización, acentuadas por el conflicto en Ucrania”, evaluó Amorim, en declaraciones a Somos Radio.

Según el excanciller, ese paso hacia una moneda para las relaciones comerciales “sería también una manera de dar una dirección de fuerza a la integración sudamericana”.

“A veces percibo mucha excitación, inclusive en gobierno progresistas, por ejemplo, para hacer renacer a la Unasur. Pero bueno, hagamos en la práctica cosas que hagan renacer a la Unasur”, expresó, e insistió en la chance de “una moneda para las relaciones comerciales, que esté libre de las fluctuaciones, y quizás que pueda ser usada internacionalmente”.

Amorim consideró que “lo más importante sería permitir las inversiones, el comercio, todas las transacciones” entre países de la región, y para eso “sería mucho mejor tener una moneda común, pero eso exigirá mucha determinación política”.

El exministro subrayó la existencia de “una ola de gobiernos progresistas” en la región, entre los que mencionó el de “Alberto y Cristina en Argentina”, el de Gabriel Boric en Chile; y el de Luis Arce en Bolivia, y manifestó su esperanza de que se sumen Colombia, que tiene elecciones a fin de este mes, “y a fin de año que sea también Brasil”

“O sea, el momento es otro, no es aquel del 2005, pero no será necesariamente negativo el 2023”, especuló.

Rescató que en Brasil las encuestas “siguen siendo muy positivas” para Lula, quien “hizo una buena articulación con partidos de izquierda y centroizquierda, inclusive con personalidades que son más del centro, como el (candidato a) vice” Geraldo Alckmin.

Reivindicó la llegada de Alckmin a la alianza, “una novedad en un país presidencialista”, que muestra “claramente el espíritu de pacificación que mueve a Lula”.

En Brasil hay un número enorme de partidos, pero es bueno anticiparse a los problemas. Tuvimos la experiencia pasada y vimos que hay que discutir cada caso. Con la presencia de Alckmin no es que eso está resuelto, pero se va a facilitar tener apoyos de partidos de centro que no sean liberales o de extrema derecha”, pronosticó Amorim.

El exministro afirmó que Brasil “necesita una normalización, tener un gobierno normal, normal y progresista, pero hasta diría que la prioridad es tener un gobierno normal”, porque hoy existe uno que “está fuera de cualquier consideración”. “Tuvimos un rol internacional enorme, y hoy Brasil es un paria”, agregó.

Finalmente, reclamó que Estados Unidos comprenda que Latinoamérica “quiere ser independiente” y por eso busca relaciones más allá de Washington.

“Todos deseamos una buena relación con EEUU, un inversor importante con el que tenemos mucho comercio, pero EEUU también debe comprender que Latinoamérica quiere ser independiente y que tendremos una relación fuerte con China y Rusia. Estamos en un mundo multipolar. La relación con EEUU es prioritaria pero no la única. La prioridad es la integración de la región”, concluyó.

Finalmente, se excusó de profundizar su mirada sobre Argentina, porque “siempre es difícil entrar en consideraciones sobre otros países”, pero calificó de “muy importante” la tarea que lleva adelante el presidente Alberto Fernández y confió en que “con el apoyo de Cristina (Fernández de Kirchner) y las fuerzas progresistas, las cosas van a llegar a buen puerto”. (Télam)