El ejército polaco comenzó a levantar hoy una valla de alambre a lo largo de su frontera con Bielorrusia para impedir que los migrantes entren en el territorio de la Unión Europea (UE).

La valla tiene 2,5 metros de altura y se extenderá a lo largo de 180 kilómetros, lo que equivale a cerca de la mitad de la boscosa frontera entre estos dos países.

"Vista la situación, es necesaria", opinó Magda, una vecina de la ciudad fronteriza de Krynki en declaraciones a la agencia de noticias AFP.

En su opinión, los migrantes pueden seguir pidiendo asilo en los puestos fronterizos oficiales.

Pero para Marek Epler, un jubilado de 66 años, "los postes que están poniendo se hundirán con la lluvia".

En los últimos meses, miles de migrantes procedentes en su mayoría de Medio Oriente, intentaron atravesar las fronteras de Bielorrusia con Letonia, Lituania y Polonia, países del este de la UE.

El bloque sospecha que el Gobierno bielorruso dirige a los migrantes hacia sus fronteras como represalia por las sanciones que le impuso tras unas elecciones cuestionadas por la oposición del país y por Occidente.

Polonia y los países bálticos calificaron estos hechos de "ataque híbrido" y prometieron cerrar la frontera para impedir la entrada de migrantes.

Hoy, la policía fronteriza polaca afirmó que desde principios de agosto, 3.059 personas intentaron entrar en el país, 55 solo en las últimas 24 horas.

Un grupo de migrantes, que según una ONG sobre el terreno, provienen de Afganistán, están bloqueados desde hace cerca de tres semanas en la frontera.

Las autoridades polacas, que duplicaron el contingente militar en la zona, les impiden acceder al país para pedir asilo, porque consideran que esto sería ceder al "chantaje" del líder bielorruso, Alexander Lukashenko.

La Agencia de la ONU para los Refugiados, el Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos instaron a Polonia a dar ayuda humanitaria a los migrantes. (Télam)