El Gobierno de Colombia puso en marcha hoy, con algunas rispideces y problemas organizativos, una serie de encuentros regionales en los que espera escuchar a los distintos sectores sociales para definir luego prioridades de demandas y elaborar un Plan Nacional de Desarrollo, para lo que decidió que sus ministros viajen a distintas zonas del país.

El primer “diálogo nacional vinculante” –como los denominó el Ejecutivo- fue hoy en Turbaco, en el departamento de Bolívar, cerca de Cartagena, con algunos inconvenientes que generaron descontento y protestas.

Ciudadanos citados por el diario El Universal de Cartagena se quejaron de la escasa capacidad del recinto elegido –para unas 200 personas, aunque había cerca de mil inscriptos- y de lo que consideran “falta de representatividad real” de alguno de los anotados.

El enojo hizo que bloquearan la ruta Troncal del Caribe y exigieran la presencia del alcalde de Turbaco, Guillermo Torres, y del ministro de Transporte, Guillermo Reyes, quien estaba al frente del diálogo.

En la región aparece como prioridad el acceso al agua, la construcción de escuelas y una solución a las recurrentes inundaciones.

El presidente Gustavo Petro, que había anunciado su asistencia al encuentro, se ausentó aquejado por un problema de salud que también lo obligó ayer a suspender su agenda.

En su cuenta de la red Twitter, el mandatario se limitó a publicar dos fotografías del encuentro con el texto: “Primer Diálogo Regional Vinculante en Turbaco, Bolívar”.

El Ejecutivo se propuso armar unas 50 de estas reuniones, en un plazo de nueve semanas, para recoger inquietudes que puedan volcarse en proyectos concretos en el futuro Plan de Desarrollo, con su correspondiente financiamiento.

El mecanismo previsto para estas jornadas es que los funcionarios hablen poco y más bien escuchen a los locales, que tendrán 3 minutos cada uno para sus planteos.

Se arman, además, mesas de trabajo sobre los temas específicos que se identifiquen en los territorios.

Cada diálogo, en realidad, consta de tres jornadas: una de preparación, otra de debate propiamente dicho, y una última de sistematización de las demandas y registro de las inquietudes.

El director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Mauricio Lizcano, explicó que la idea es llevar casi todas las propuestas al Plan Nacional de Desarrollo, pero atendiendo a los recursos que habrá para la financiación de cada programa.

“La comunidad define las prioridades y los alcances métricos dependen del presupuesto”, dijo Lizcano.

Medios bogotanos señalaron que los diálogos regionales tienen cierta similitud con los consejos comunales que el expresidente Álvaro Uribe desarrolló en su gobierno, y cada sábado iba a una región a escuchar los problemas de la comunidad, con la diferencia que ahora se busca que los pedidos lleguen a un plan de obras.

Por mandato constitucional, el Gobierno tiene seis meses para confeccionar el Plan Nacional de Desarrollo.

“Movilización social, diálogo abierto y sin temores. Decisión ciudadana que forja una visión común para cada territorio y se vuelve ley de la República en el Plan Nacional de Desarrollo”, publicó en su momento Petro en su cuenta de Twitter, cuando compartió el listado de los lugares donde se realizarán los encuentros y qué ministro o funcionario estará al frente. (Télam)