Las recientes elecciones generales de Ecuador definieron un panorama legislativo radicalmente diferente al anterior, con dos fuerzas que aglutinarán más de 50% del total de 137 bancas, la alianza correísta Unión por la Esperanza (UNES) y el partido indígena Pachakutik (PK), y la desaparición de Alianza PAIS, la fuerza que fundó el expresidente Rafael Correa y hace cuatro años tomó el control el mandatario saliente Lenín Moreno.

Con más del 90% de actas contabilizadas y dos bancas aún por definir, el correísmo obtendría 48 bancas, mientras que el PK, 27. La tercera fuerza no será uno de los partidos tradicionales, sino Izquierda Democrática (ID), el partido del ingeniero y sensación de TikTok que se inauguró en la política en esta elección, Xavier Hervas, con 18 escaños, según informó el diario Expreso.

Detrás le siguen el Partido Social Cristiano y sus aliados, con 16 bancas, aunque esta cifra aún puede subir a 17 cuando termine el escrutinio.

El movimiento CREO, del candidato de unidad de la derecha Guillermo Lasso, es el gran perdedor al obtener 12 legisladores entre propios y en alianza, ocho menos de los que tiene en el Congreso saliente.

Ninguna fuerza lograría la mayoría necesaria de 69 escaños en la Asamblea Nacional, cuyos integrantes tomarán posesión del cargo el próximo 14 de mayo, por lo que los proyectos del futuro Gobierno, que se definirá en el balotaje del 11 de abril, requerirá una complicada ingeniería de alianzas.

Si el correísmo lograra ganar en la segunda vuelta presidencial en abril próximo, necesitará negociar con los asambleístas de PK y de ID para poder alcanzar la mayoría de 69 escaños y aprobar sus leyes y reformas.

El punto de coincidencia aquí podría ser la oposición a las políticas de ajuste del actual Gobierno de Moreno. Sin embargo, la relación entre la dirigencia del partido indígena y el correísmo es aún muy tensa.

La atomización legislativa sería aún más evidente si en el balotaje se impone uno de los dos candidatos que actualmente pelean el segundo puesto, el dirigente de Pachakutik Yaku Pérez y el líder de CREO, Lasso.

Si el primero se impone, puede buscar coincidencias con el correísmo en temas económicos y sociales o, si éste se convirtiera en una oposición dura, debería aliarse con todo el resto de las grandes bancadas antes mencionadas, donde predomina una mirada de más moderada a conservadora.

En el caso de Lasso, el esfuerzo sería aún mayor porque su bancada sería la más minoritaria de las cinco. En este escenario, su principal arma de negociación -como lo demostró en la campaña- será apelar a la grieta correísmo-anticorreísmo para aislar al primero.

La nueva conformación de la Asamblea Legislativa de Ecuador acompaña los resultados de la primera vuelta presidencial y ratifica no solo la mala elección que hizo la derecha tradicional y la atomización del electorado en general, sino que además confirma la desaparición de Alianza País, la fuerza que arrasó en las elecciones generales hace solo cuatro años y que luego abandonó el correísmo cuando Moreno rompió con Correa y lideró su persecución política y judicial. (Télam)