El Consejo de Seguridad de la ONU podría votar en breve una resolución que exige el fin de las hostilidades entre Israel y Hamas propuesta ayer por Francia junto a Egipto y Jordania, y que al parecer cuenta con el apoyo de todos los países menos Estados Unidos.

La siguiente es una reseña de los cinco países con derecho a veto en el máximo órgano de toma de decisiones de la ONU y su postura respecto a la actual crisis. Los otros diez integrantes del Consejo de Seguridad son elegidos cada dos años y no tienen poder de veto sobre sus resoluciones.


EEUU: el nuevo Gobierno del presidente Joe Biden es de la idea de que la mejor opción para frenar las hostilidades es presionar a Israel a puerta cerrada en vez de hacer un llamado público o votar una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU.

De hecho, EEUU ya bloqueó dos veces la aprobación de una "declaración" del consejo, que a diferencia de las resoluciones no son vinculantes, pese a las críticas a Biden por esta estrategia de muchos legisladores de su Partido Demócrata.

Un veto de EEUU a una resolución sólo magnificaría las acusaciones de que protege a su aliado Israel, y al parecer en búsqueda de evitar esa situación, la Casa Blanca dijo que Biden habló este miércoles con el premier israelí, Benjamin Netanyahu, y le pidió una desescalada hoy mismo con vistas a una tregua.


FRANCIA: Además de elaborar la resolución que podría votar el Consejo de Seguridad, Francia, a quien Israel acusa de antisemitismo desde hace años, ha señalado desde el inicio de la actual crisis que considera que los ataques de Israel con aviones y artillería en Gaza son desproporcionados en relación a los ataques con cohetes de Hamas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y su par de Egipto, Abdel Fatah al Sisi, conversaron en París esta semana sobre la crisis y ayer tuvieron una videoconferencia con el rey Abdullah II de Jordania tras la cual llamaron a las partes "a acordar un inmediato alto el fuego.


REINO UNIDO: En una postura similar a la de Francia, el Reino Unido ha hecho más hincapié en la necesidad de que Israel modere sus ataques en la superpoblada y bloqueada Gaza que en su derecho a defenderse de los ataque con cohetes, y sobre todo ha reiterado la necesidad de que los palestinos puedan fundar su propio Estado.

La insistencia de Londres con este último punto deja entrever que, como Francia, Rusia y China, considera que la ocupación israelí de Cisjordania, Jerusalén este y Gaza es la causa de fondo del conflicto, mientras que Israel asegura que la raíz del problema es la voluntad de Hamas de hacerlo desaparecer del mapa.

El Gobierno británico no dijo qué haría en caso de que se vote la resolución, pero fuentes diplomáticas dijeron que las declaraciones bloqueadas por EEUU tenían la aprobación de los otros 14 miembros del Consejo.


RUSIA: Rusia tampoco ha dicho cómo votaría. El presidente Vladimir Putin tiene una estrecha relación con Netanyahu y aborrece la ideología islamista en general, contra la cual ha combatido en Siria y en su territorio, en especial en sus repúblicas del Cáucaso de mayoría musulmana, como Chechenia o Daguestán.

El Kremlin propuso hoy que "los dos bandos" celebren "contactos directos" en Rusia, aunque no especificó si, por el lado de los palestinos, se refería a Hamas o al gobierno autónomo del presidente palestino Mahmud Abbas, que está enfrentado con el movimiento islamista.


CHINA: China tiene una larga historia de oposición a la intervención externa en casos que considera que son cuestiones internas de los distintos países afectados, recelosa de continuas críticas a su manejo de protestas prodemocráticas en Hong Kong o de su campaña de represión de musulmanes en la provincia de Xinjiang.

Pero respecto a la actual crisis en Gaza ha adoptado una posición inusualmente fuerte contra Israel, manifestada más a través de la cobertura de sus medios de comunicación estatales que por boca de sus diplomáticos, que han llamado a ambas partes a la moderación.

Su canciller criticó la "obstrucción" de EEUU de las declaraciones del Consejo sobre la crisis.


Las declaraciones del Consejo necesitan ser aprobadas por unanimidad, por sus 15 miembros, y no son vinculantes. Las resoluciones, en cambio, que son ley internacional, se aprueban con nueve votos, siempre y cuando no haya ningún veto de algún miembro permanente. (Télam)