El bolsonarismo alentó hoy a una rebelión policial en el estado de Bahía contra la cuarentena decretada por el gobernador Rui Costa, del opositor Partido de los Trabajadores, luego de un episodio en el cual un agente murió luego de disparar a mansalva en el Farol da Barra, uno de los íconos turísticos de la ciudad de Salvador.

La ofensiva del sector de la ultraderecha que apoya al presidente Jair Bolsonaro contra las cuarentenas ocurrió luego de que el policía Wesley Soares, con su cara pintada de verde y amarillo, y con su fusil reglamentario dirigido al cielo, hizo disparos al aire, a los gritos.

Soares falleció luego de disparar contra sus compañeros policías que lo intentaron convencer durante tres horas de deponer su actitud, episodio que el bolsonarismo entendió como una rebelión contra las cuarentenas.

La diputada Bia Kicis, titular de la Comisión de Constitución y Justicia de la cámara baja del Congreso federal, calificó de "héroe" al policía Wesley Soares y convocó al levantamiento de los agentes contra las medidas de cuarentena para reducir el colapso hospitalario.

Pese a que la policía bahiana calificó la acción como un "brote psicótico", el bolsonarismo salió a las calles de Salvador para interpretar el episodio como un apoyo al recurso -ya rechazado- del presidente ante el Supremo Tribunal Federal para eliminar las cuarentenas.

"Murió porque se negó a cumplir órdenes ilegales contra los trabajadores. Ahora la Policía se despertó, basta de cumplir órdenes ilegales", afirmó Kicis, una negacionista de la pandemia involucrada en la maquinaria de noticias falsas investigada por la corte suprema.

Esto no es la primera vez que el actual oficialismo llama a un levantamiento policial.

Un grupo de bolsonaristas ya impulsaron motines en otro estado gobernado por el PT, Ceará, en 2019.

El diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, afirmó que "el sistema dictatorial se va a terminar" y comparó las medidas sanitarias con restricciones a las libertades.

El policía que disparo durante tres horas gritaba que no iba a "herir la dignidad de un trabajador" al impedirle trabajar o circular por la pandemia, aún si Brasil es el principal foco mundial con una segunda ola que colapsó hospitales, provoca muertes de personas en la fila de camas de terapia intensiva.

Diputados de la oposición acusaron a Kicis, flamante titular de la comisión legal más importante del Congreso, de haber cometido un delito alentando a la insubordinación de las policías.

"Esto de Kicis es un ataque oportunista y criminal orquestado por la oficina del odio en Brasilia", denunció diputado Afondo Florence, del PT de Bahía.

Mientras el rechazo opositor crece por este llamado a un levantamiento policial, el presidente Bolsonaro está siendo presionado por el Senado para echar a su canciller, Ernesto Araújo, contra el que se prepara un pedido de juicio político por su puesta negligencia ideológica al frente del Palacio de Itamaraty para frenar la política de adquisición de vacunas.

Según algunos de los principales medios brasileños, Araújo ya presentó su renuncia, aunque una fuente del oficialismo le dijo a Télam que el presidente aún no la aceptó.

La posible caída de Araújo haría perder más poder al presidente ya que se trata de un ministro alineado con el expresidente de Estados Unidos Donald Trump y al gurú de la derecha brasileña, el astrólogo Olavo de Carvalho. (Télam)