Estados Unidos ordenó hoy la salida del personal no esencial de su embajada en la capital de Afganistán, alegando crecientes amenazas en un momento en que el ejército se dispone a abandonar el país centroasiático tras más de 20 años de guerra, en virtud de un acuerdo con el movimiento Talibán.

El Departamento de Estado anunció que había "ordenado la salida de la embajada de Estados Unidos en Kabul de los empleados del gobierno estadounidense que puedan cumplir su función en otro lugar".

Ross Wilson, el embajador en funciones en Kabul, dijo que el Departamento de Estado tomó la decisión "a la luz del aumento de la violencia y los informes de amenazas" en la capital afgana y precisó que la orden afectaba a un "número relativamente pequeño" de empleados y que la embajada seguiría funcionando.

La orden del Departamento de Estado se produce en a pocos días de que comience el retiro de las tropas, cuya fase final comenzaría el 1 de mayo y se completaría antes del 11 de septiembre, cuando se cumpla el vigésimo aniversario del ataque de Al Qaeda que detonó la invasión al país centroasiático, y en virtud de un acuerdo alcanzado el año pasado con el Gobierno del republicano Donald Trump.

El aviso del Departamento de Estado también renovó las advertencias para que los estadounidenses no vayan al país y señaló que "los grupos terroristas e insurgentes siguen planeando y ejecutando ataques en Afganistán", informó AFP

El presidente estadounidense, el demócrata Joe Biden, anunció a principios de este mes la retirada de todas las tropas de Afganistán, tras el acuerdo en el que los talibanes se comprometieron a no atacar a las tropas estadounidenses mientras se retiran, pero han intensificado los ataques contra las fuerzas gubernamentales afganas.

Actualmente, unos 2.500 soldados estadounidenses, además de más de 16.000 contratistas civiles y sus equipos, deben ser evacuados de Afganistán.

A esto se suman unos 7.000 soldados de la OTAN, que dependen de los militares estadounidenses para el transporte de tropas y equipos.

Los países con mayor presencia militar en Afganistán son Estados Unidos, Alemania, Turquía, Reino Unido e Italia. Estos cinco países desplegaron 6.000 soldados del total de 9.592 de 36 países miembros de la OTAN más algunos socios como Ucrania, presentes en el país.

La retirada de las tropas estadounidenses y sus colegas de la coalición de la OTAN continúa incluso en ausencia de un acuerdo de paz entre el gobierno afgano y los talibanes

Las negociaciones entre los talibanes y el Gobierno han estado estancadas durante algún tiempo y las conversaciones no se reanudarán hasta el próximo mes, lo que genera temores de que la retirada de las fuerzas extranjeras pueda conducir a la reanudación de una guerra civil total.

En este contexto, hay preocupaciones sobre el resurgimiento del movimiento islamista Estado Islámico, que arrasaron en el este de Afganistán hace cinco años, particularmente si los talibanes y el Gobierno afgano no pueden llegar a un acuerdo para compartir el poder.

El enviado especial de Estados Unidos para Afganistán, Zalmay Khalilzad, dijo hoy a los legisladores que la guerra más larga de Estados Unidos ya no tenía sentido.

Khalilzad testificó ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que no creía que la retirada precipitaría un colapso "inminente" del Gobierno afgano o una reversión del progreso que ha logrado el país. (Télam)