Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Gran Bretaña condenaron hoy, en declaraciones simultáneas, las actividades cibernéticas "maliciosas" de China, a la que acusaron además de poner en marcha operaciones de extorsión contra sus empresas, pero también de amenazar su seguridad.

Las tres potencias responsabilizaron a Beijing por el hackeo masivo llevado a cabo en marzo contra los servicios de mensajería Exchange del grupo Microsoft.

China tiene "un comportamiento irresponsable, disruptivo y desestabilizador en el ciberespacio, que representa una gran amenaza para la economía y la seguridad" de Estados Unidos y sus socios, expresó en un escrito el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken.

Un rato después, el propio presidente Joe Biden se salió de su discurso para advertir que China, “al igual que el gobierno ruso, no está haciendo esto (los ciberataques) por sí mismo, sino que está protegiendo a quienes lo están haciendo, y tal vez incluso dando lugar a que puedan hacerlo".

A su turno, el ministro de Relaciones Exteriores británico, Dominic Raab, juzgó que Beijing “debe poner fin a su cibersabotaje sistemático y debe rendir cuentas si no lo hace".

Según Estados Unidos, la OTAN, Japón, Canadá, Australia y Nueva Zelanda se suman a esta enérgica condena, que no se complementa con sanciones o represalias.

La OTAN se limitó a señalar en una comunicado que "tomó nota" de las declaraciones estadounidenses y británicas sobre China y les expresó su "solidaridad".

"Hacemos un llamado a todos los estados, incluido China, a respetar sus obligaciones incluso en el ciberespacio", indicó el bloque militar.

Para Washington, el gobierno chino "utiliza piratas informáticos" para llevar a cabo ataques en todo el mundo.

La justicia estadounidense también reveló la imputación contra cuatro hackers chinos, entre ellos tres "agentes del Ministerio de Seguridad del Estado" acusados de ingresar a los sistemas de empresas, universidades y el gobierno, entre 2011 y 2018, para robar datos relacionados con vehículos autónomos, fórmulas químicas y tecnologías de cadenas genéticas.

Un funcionario de EEUU citado por la agencia AFP dio cuenta también de casos de hackers ligados al gobierno chino que hacen “pedidos de rescate por millones de dólares dirigidos a empresas privadas".

Los ataques de "ransomware", que implican bloquear los datos de los servidores de las víctimas y luego exigir dinero para restablecer el acceso, son cada vez más frecuentes y grandes empresas estadounidenses fueron víctimas.

La semana pasada, Washington ofreció hasta 10 millones de dólares por información sobre la identidad de piratas informáticos extranjeros con la esperanza de detener los ataques.

Los expertos estadounidenses creen que muchos de ellos se originaron en Rusia, aunque Moscú niega cualquier responsabilidad.

En sus declaraciones, Estados Unidos y sus aliados acusaron formalmente a China por el ataque masivo en marzo contra los servicios de mensajería Exchange del grupo Microsoft, que se estima habría afectado al menos a 30.000 organizaciones, incluyendo empresas, municipalidades e instituciones locales en Estados Unidos.

Microsoft ya había acusado a un grupo de piratas informáticos vinculados a Pekín, llamado "Hafnium".

La UE también denunció la actividad de un grupo de piratas informáticos, conocidos con los nombres de APT40 y APT31 (por "Amenaza persistente avanzada") que llevaron a cabo ataques "desde territorio chino con el objetivo de robar secretos y realizar espionaje".

EEUU viene sosteniendo una política de abierto enfrentamiento con China: sancionó a varios funcionarios asiáticos, veta a 59 empresas de ese país para que reciban inversiones estadounidenses y hasta pidió a sus servicios de inteligencia que investiguen el origen del coronavirus, en principio surgido en China. (Télam)