El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, informó hoy al Congreso que declaró una emergencia nacional para imponer nuevas sanciones a los líderes del golpe militar en Myanmar (ex-Birmania), un día después de anunciar que congelaría 1.000 millones de dólares en activos del país del sudeste asiático.

El decreto de una declaración de emergencia nacional, que en Estados Unidos a menudo se hace para autorizar sanciones sin legislación, permite al Departamento del Tesoro imponer sanciones a cualquier persona "responsable o cómplice" del golpe de estado perpetrado en Myanmar el 1 de este mes y permite al Departamento de Estado disponer restricciones de viaje.

Las sanciones incluyen al máximo comandante militar Min Aung Hlaing y su adjunto Soe Win, así como a cuatro miembros del Consejo de Administración del Estado. Además afectarán a Myanmar Ruby Enterprise y Myanmar Imperial Jade Co., empresas controladas por el régimen.

Biden le escribió a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, explicándole que firmó un decreto declarando que existe una "amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos planteada por la situación en Birmania", según la agencia de noticias ANSA.

Los líderes militares tomaron el control de Myanmar después de afirmar que las elecciones de noviembre fueron robadas por un fraude generalizado.

“La orden obliga a rendir cuentas a los responsables de arrestar y detener injustamente a líderes gubernamentales, políticos, defensores de derechos humanos, periodistas y líderes religiosos; rechazando la voluntad del pueblo de Birmania expresada en las elecciones celebradas en noviembre de 2020”, escribió Biden a Pelosi.

Luego, la Casa Blanca dijo en un comunicado que "las sanciones de hoy no necesitan ser permanentes".

La Casa Blanca también anunció que la agencia de ayuda Usaid está redirigiendo 42,4 millones de dólares de asistencia que se había programado para Myanmar, fondos destinados a respaldar los esfuerzos para reformar la política económica de la nación, así como programas que apoyan a la sociedad civil y al sector privado.

Usaid, sin embargo, mantiene 69 millones para apoyar la atención médica, la seguridad alimentaria, los medios de comunicación independientes y los esfuerzos de paz y reconciliación.

Min Aung Hlaing y otros tres jefes militares ya enfrentan sanciones estadounidenses aplicadas en 2019 por su persecución de la minoría musulmana rohingya cerca de la frontera con Bangladesh.

Aung San Suu Kyi, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1991, y primera ministra del país antes del golpe, vio su imagen en el exterior muy empañada por su defensa del trato que los militares dieron a los rohingya. (Télam)