El Gobierno de Donald Trump anunció hoy la imposición de sanciones a Turquía por completar la compra del sistema de defensa antiaérea S-400 rusa y probarlo en octubre pasado, pese a las advertencias estadounidenses.

Las sanciones fueron condenadas como "injustas" por Ankara, pero no sorprendieron a Moscú, que tachó la medida como "otra demostración de arrogancia" por parte de Washington.

“Hoy, Estados Unidos está imponiendo sanciones a la Presidencia de la Industria de Defensa de la República de Turquía (SSB) de conformidad con la Sección 231 de la Ley contra los adversarios de Estados Unidos mediante sanciones (Caatsa) por participar a sabiendas en una transacción significativa con Rosoboronexport, la principal entidad exportadora de armas de Rusia y adquirir el sistema de misiles tierra-aire S-400”, informó el Departamento de Defensa estadounidense en un comunicado.

La ley Caatsa, promulgada por el presidente Trump en 2017, prevé sanciones contra Irán, Rusia y Corea del Norte, todos ellos estados a los que la Casa Blanca considera una "amenaza" para su seguridad nacional.

“No toleraremos transacciones importantes con el sector de Defensa de Rusia”, aseguró en Twitter el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

Según el artículo 231 de la ley, también se pueden imponer sanciones a individuos que trabajan con Rusia en los campos de la Defensa y la Inteligencia, y a personas físicas y jurídicas que, a sabiendas, realicen "transacciones importantes" para o con personas que trabajen en nombre de la Federación de Rusia.

Las sanciones incluyen la prohibición de todas las licencias y autorizaciones de exportación de Estados Unidos a la SSB y una congelación de activos y restricciones de visa para el presidente de la SSB, Ismail Demir, y otros oficiales de esa institución.

Estados Unidos le aclaró a Turquía, un socio dentro de la OTAN, que la única manera de levantar las sanciones es suspendiendo la compra del armamento ruso.

“Turquía es un aliado valioso y un socio de seguridad regional importante para Estados Unidos, y buscamos continuar nuestra historia de décadas de cooperación productiva en el sector de defensa eliminando el obstáculo de la posesión del S-400 de Turquía lo antes posible”, explicó el Departamento de Defensa en su comunicado.

Lejos de aceptar esta presión, el canciller turco condenó, a través de un comunicado, lo que calificó como "sanciones unilaterales" e “injustas”, e invitó a su aliado a “reconsiderar” la medida.

Asimismo, advirtió las sanciones "afectarán negativamente" a las relaciones bilaterales y sostuvo que "las afirmaciones de Estados Unidos de que el S-400 creará una debilidad en los sistemas de la OTAN carecen de base técnica".

Turquía recordó que "ofreció a la OTAN que participe en el establecimiento de un grupo de trabajo técnico" para abordar la situación "de forma objetiva, realista y sin sesgo político" y lamentó que Estados Unidos "rechace aceptar la propuesta para resolver el problema a través del diálogo y la diplomacia, de una forma que beneficie a ambos aliados".

En tanto, el canciller ruso, Sergei Lavrov, declaró que "las sanciones de Estados Unidos a Turquía, son otra manifestación de la actitud arrogante hacia el derecho internacional, una manifestación de las medidas coercitivas unilaterales ilegítimas a las que Estados Unidos lleva ya muchos años recurriendo", informó la agencia de noticias Sputnik.

Los choques diplomáticos entre Estados Unidos y Turquía no son nuevos -el último por el diferendo territorial con Grecia en el Mediterráneo- pese a su cooperación dentro de la OTAN y en conflictos particulares, como la guerra en Siria. (Télam)