El Gobierno que el presidente electo Pedro Castillo iniciará el 28 de este mes en Perú tendrá como prioridades de gestión el combate al coronavirus y la reactivación de la economía, pero también, al mismo tiempo, el desafío de generar y mantener gobernabilidad ante un Congreso probablemente hostil en su mayoría, coincidieron dirigentes y analistas.

Perú fue uno de los países más afectados en los primeros meses de la pandemia, cuando incluso llegó a tener una de las tasas de mortalidad por coronavirus más altas, y comenzó relativamente tarde la campaña de vacunación, que se agilizó solo después de que el mandatario saliente, Francisco Sagasti, asumiera en noviembre pasado tras la destitución de Martín Vizcarra y el fugaz interregno de Manuel Merino.

Paralelamente, la cuarentena impactó de llenó en una economía que aún mantiene una alta dosis de informalidad y provocó en 2020 una de las mayores contracciones en todo el mundo y la primera en el país en dos décadas.

A esas prioridades, Castillo -que es maestro de escuela y ganó notoriedad como líder de un sindicato docente- suma la mejora de la educación.

"El profesor, en este momento, está preocupado fundamentalmente por temas como educación, salud y economía, para que se aborden de la mejor manera, porque la situación en nuestro país así lo amerita", afirmó días atrás el médico y excongresista Hernando Cevallos, uno de los colaboradores más directos del mandatario electo.

Pero al margen de las urgencias en materia de gestión, Castillo afronta la de edificar y sostener gobernabilidad.

El politólogo Fernando Tuesta advirtió a Télam que será "difícil" evitar el clima de conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso que caracterizó al quinquenio que está terminando porque el de Castillo "será un Gobierno de minoría" y el parlamento "ha descubierto que tiene posibilidades mayores de incidir, desde la sanción de leyes populistas hasta jaquear al presidente de la república constantemente".

En el período actual, el presidente Pedro Pablo Kuczynski renunció un año y ocho meses después de haber asumido para evitar que el Congreso lo destituyera en el segundo juicio político que le formó en tres meses.

Su sucesor, Vizcarra, disolvió el Parlamento luego que éste negara por segunda vez el voto de confianza al gabinete y llamó a elecciones para conformar un nuevo Legislativo, que terminó destituyéndolo en noviembre pasado, en su segundo intento en dos meses.

Castillo ganó ajustadamente el balotaje -por 0,25 punto porcentual- tras haber obtenido menos de 19% en la primera vuelta, y su partido, Perú Libre (PL), tendrá apenas 37 de las 130 bancas totales del Congreso unicameral.

Por ese motivo, apenas el escrutinio oficial lo señaló como el ganador de la segunda vuelta, y sin esperar la demorada proclamación, el maestro cajamarquino dedicó gran parte de su tiempo a conversar con dirigentes de otros partidos, con vista a la formación de un equipo plural y a la construcción de alianzas que le permitan ensanchar una base de poder que en principio parece estrecha.

Previsiblemente, la mayor parte de los contactos fueron con dirigentes de los partidos de izquierda que integran la coalición Juntos por el Perú (Nuevo Perú, de la ex candidata presidencial Verónika Mendoza, el Partido Comunista y otros más pequeños).

Pero también conversó en varias ocasiones con el exalcalde George Forsyth, quien se postuló a la Presidencia por un partido de centroderecha, y al menos en una ocasión con Alonso Segura, quien fuera ministro de Economía y Finanzas en la administración de Ollanta Humala y funcionario del Fondo Monetario Internacional.

Anoche, tras ser proclamado, convocó incluso a su competidora en el balotaje, la populista de derecha Keiko Fujimori, quien un rato antes había prometido "enfrentar al comunismo" que, según ella, encarna Castillo.

Además, está atento a la posibilidad de ciertos movimientos que puedan debilitar a sus adversarios en el parlamento.

Uno de ellos es el anuncio del congresista electo Héctor Valer -expulsado de la bancada del partido ultraconservador Renovación Popular por haberse manifestado respetuoso de la autoridad electoral- en estos días de la conformación de una bancada liberal con siete legisladores.

Ese bloque será el undécimo, pues 10 partidos ganaron representación en los comicios del 11 de abril, y la incógnita es a qué fuerzas debilitará. Por lo pronto, Valer anticipó que contará al menos con un congresista elegido por Fuerza Popular (FP), el partido de Keiko Fujimori, la adversaria de Castillo en el balotaje.

Mientras tanto, con el ánimo de generar confianza en los actores económicos, el presidente electo relativizó algunas promesas electorales, sumó a su equipo al economista Pedro Francke -antiguo funcionario de los Gobiernos de Alejandro Toledo y Humala- y aceptó su idea de ofrecerle continuidad al presidente del Banco Central, Julio Velarde, quien está en el cargo desde 2006 y es considerado uno de los artífices del sostenido crecimiento del país.

La prensa peruana señala a Francke y a Cevallos como los principales candidatos a ministros de Economía y Finanzas y de Salud, así como al docente Juan Cadillo para Educación y al excanciller Manuel Rodríguez Cuadros para Relaciones Exteriores.

Ayer, temprano, Castillo llamó a "no dejarse sorprender con listas y nombres de posibles gabinetes que vienen circulando", porque "son trascendidos y especulaciones", y prometió que "tras la proclamación" haría "los anuncios oficiales que corresponda para el gobierno del Bicentenario".

Una vez proclamado, hizo apenas un breve discurso muy general en el que no anticipó medidas, aunque más temprano había dado una pista, cuando se manifestó partidario de "descentralizar la economía".

"Tenemos que descentralizar la economía, ustedes encuentran las direcciones regionales de Educación, Salud, Transporte", dijo, y agregó: "¿Por qué no hay la dirección general de economía? Hay que descentralizar el Ministerio de Economía", según la radio RPP. (Télam)