El presidente de Colombia, Iván Duque, designó hoy a un viceministro y exasesor del Ministerio de Defensa como su nuevo comisionado de paz en reemplazo de Miguel Ceballos, quien dejó el cargo en plena crisis por las imparables y luctuosas manifestaciones contra el Gobierno.

Juan Camilo Restrepo, un abogado especialista en temas tributarios, ejercía como viceministro de Agricultura y en adelante se ocupará de "fortalecer la búsqueda de la paz" en Colombia, escribió Duque en Twitter.

Duque aseguró que su exdelegado de paz "continuará acompañando al Ejecutivo en el diálogo y negociación con el Comité del Paro Nacional".

Empero, no dio detalles sobre el rol que cumplirá en la búsqueda de un acuerdo que desactive el descontento popular que comenzó por un proyecto de alza de impuestos -ya desechado- derivó en otras demandas populares con eje en acabar con la desigualdad social y que avivó la respuesta de la fuerza pública en las calles.

El nuevo delegado presidencial para los eventuales acercamientos con grupos armados, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), última guerrilla reconocida en el país, "ha sido fundamental en el proceso de diálogo con los diferentes sectores sociales en la búsqueda de acuerdos, soluciones y consensos", destacó Duque, citado por medios locales y la agencia de noticias AFP.

Ceballos era uno de los funcionarios que estuvo desde el comienzo en el equipo de Duque, pero que tuvo que renunciar molesto con unas gestiones de paz con el ELN que efectuó a sus espaldas el expresidente Álvaro Uribe (2002-10), la figura más influyente del partido en el poder e histórico referente de la derecha dura en Colombia.

En 2019, Duque rompió las negociaciones que sostenía su antecesor, el Premio Nobel de Paz Juan Manuel Santos, con el ELN a raíz de un ataque con coche bomba que se adjudicó ese grupo y en el que murieron 22 cadetes de policía, además del agresor.

Ceballos salió de su puesto sin haber recompuesto la mesa de diálogo con esa organización en Cuba, sede del proceso que en 2016 condujo al desarme de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entonces la más poderosa guerrilla de América y ahora devenida en partido político.

El ahora exfuncionario también estaba al frente de las conversaciones con el frente más visible de la protesta que estalló hace casi un mes, y que oficialmente dejó al menos 43 muertos, varios de ellos por la represión policial que fue objeto de severos cuestionamientos locales, internacionales y del propio papa Francisco.

La cifra de fallecimientos es mucho mayor, según organismos de derechos humanos. (Télam)