(Por Pablo Giuliano, corresponsal). La polarización para los comicios del 2 de octubre entre el presidente Jair Bolsonaro y el líder opositor y exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva ha dado también espacio a sus compañeras de vida, Michelle Firmo y Rosángela Janja da Silva, que también disputan con su activismo paralelo dos concepciones de mundo que están en juego en esta campaña electoral en Brasil, sobre todo en el electorado femenino.

Ambas campañas han decidido apostar a las damas para capturar votos por afuera de la "burbuja" ideológica y partidaria que representan tanto Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), como Bolsonaro, ultraderechista del Partido Liberal (PL).

Michelle Firmo Reinaldo, una militante evangélica de 40 años, 27 menos que su esposo, el presidente Bolsonaro, ha levantado el perfil de primera dama en las últimas semanas, incorporada a la campaña a la reelección de su marido: participó de cultos cristianos dentro del Congreso, salió en cadena nacional en el Día de la Madre y viajará esta semana a Israel para recibir un bautismo especial en el río Jordán al lado de pastores y pastoras bolsonaristas.

La socióloga Rosángela da Silva, conocida como Janja, se casará este miércoles en San Pablo con Lula, con quien comenzó un noviazgo en 2017, cuando el líder del PT, dos veces viudo, cumplía los 580 días de condena a prisión en la ciudad de Curitiba, donde ella lo visitaba.

La irrupción de la primera dama y de Janja en la campaña es un hecho, sobre todo, según los analistas, para "ablandar" la imagen de los candidatos, en una elección donde es probable que no existan mujeres candidatas.

Habrá que esperar hasta el próximo mes si mantienen sus precandidaturas la senadora Simone Tebet, del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB), con 1% de intención de voto en las encuestas, y la trokskista Vera Lúcia Pereira, del minúsculo Partido Socialista de Trabajadores Unificado (PSTU).

La última encuesta de la semana pasada de la consultora Queast para el brasileño Banco Genial otorgaba a Lula una posible victoria en primera vuelta, sustentada en el público femenino. Si las elecciones dependieran solo de las mujeres Lula, vencería 51% a 22%.

Entre los evangelistas, el excapitán del Ejército Bolsonaro vence 42% a 30% al exmetalúrgico.

El 4 de mayo, Michelle Bolsonaro, que con el presidente tiene una hija de 11 años llamada Laura, lideró un culto dentro de una comisión de la Cámara de Diputados con el influyente Frente Evangélico Parlamentario, con el siguiente discurso, arrodillada y con un tono usual entre las pastoras: "Tu eres el poderoso, para curar nuestra nación, Jesús. Que exista un renacimiento del Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Extiende, padre, tus manos sobre nuestra amada nación".

El domingo 8 de mayo, Día de la Madre en Brasil, el gobierno llevó a una inédita cadena nacional de cinco minutos a la primera dama al lado de la ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Cristiane Britto, para destacar las políticas públicas hacia las mujeres y a las madres más pobres.

"Ser madre es la más divina de las responsabilidades", dijo Michelle, quien deseó un feliz día a "todas las madres heroínas" de Brasil, una acción que le valió una denuncia ante la justicia electoral por parte del PT por considerarla propaganda electoral anticipada usando la estructura del Estado.

La tercera esposa de Bolsonaro estuvo involucrada en un escándalo que investiga la Fiscalía de Río de Janeiro por haber recibido un cheque de 89.000 reales (unos 18.000 dólares) en su cuenta de Fabricio Queiroz, un expolicia.

Queiroz es acusado de coordinar durante una década un red de desvío de dinero de la oficina del senador Flávio Bolsonaro, hijo del presidente, cuando este era diputado de la Asamblea Legislativa de Río.

Por el mismo caso de desvío de dinero llamado "rachadinha", que consiste en contratar a funcionarios ñoquis que depositen parte de su salarios en una cuenta, aparece vinculada la segunda esposa de Bolsonaro, Ana Valle.

Valle, una abogada de 53 años, es madre del cuarto hijo del presidente, Jair Renán y busca ser electa diputada regional por Brasilia.

Renán es investigado por tráfico de influencia por parte de la policía federal por usar su apellido para obtener negocios, según la prensa local.

Los tres hijos presidenciales que se dedican profesionalmente a la política (el senador Flávio, el diputado Eduardo y el concejal Carlos) son de la pareja que el presidente tuvo con Rogeria Nantes Nunes Braga, quien el año pasado fracasó en ser electa concejala en Río de Janeiro y este año se afilió al Partido Liberal para intentar una chance en octubre como diputada.

En el caso de Lula, Janja se convertirá esta semana su tercera esposa con una fiesta de casamiento -que se hará por civil- en un salón del barrio de Villa Olimpia. Veintiún años menor que Lula, que tiene 76, la socióloga ha ganado relevancia como parte de este intento de volver al poder del líder más popular de Brasil.

Ambos se conocen desde la década de 2000 debido a que ella militó en el PT.

El nacimiento de este amor, según contó el propio Lula, surgió en la prisión.

Janja, paulista que vivía en Curitiba, era una de las organizadoras de la vigilia Lula Libre en la puerta de la Policía Federal adonde el expresidente cumplió una condena de 580 días por corrupción que fue anulada por "lawfare" por la corte suprema.

"Cuando uno pierde a su esposa piensa que la vida no tiene más sentido, y la vida te enseña que el amor puede aparecer", comentó Lula en una reciente entrevista que concedió a la revista estadounidense Time, que la promocionó en la tapa de ese número.

Janja comenzó a visitar a Lula en la prisión luego de haber iniciado una relación con él en diciembre de 2017. Dentro de la celda, según ambos contaron, prometieron que si Lula lograba salir, se iban a casar.

En febrero de 2017 murió de un accidente cerebro vascular Marisa Leticia Rocco, que tuvo tres hijos con Lula, producto de su matrimonio iniciado en 1974.

Rocco fue primera dama entre 2003 y 2010 y formó parte de la épica conformación del PT, en medio de las huelgas en las fábricas del Gran San Pablo contra la dictadura militar.

Las causas judiciales contra Lula la salpicaron y, según sus familiares, la presión que ejerció el ezjuez Sérgio Moro contra su figura -divulgando a la TV Globo pinchaduras telefónicas de conversaciones banales- le causaron problemas de salud graves.

Lula, un inmigrante interno que llegó a San Pablo escapando del hambre de la región noreste, se casó por primera vez, ya tornero metalúrgico, en 1971 con María de Lourdes. La mujer murió en el parto, donde también falleció el niño que ambos esperaban. Según Lula, la negligencia del sistema público de salud provocó su primera viudez.

La nueva relación con Janja le abrió a Lula una vida menos expuesta a la llamada 'rosca' política y más cultural, más cercana al arte en general y a los artistas populares brasileños en particular, según cuentan allegados a Lula que están entre los 220 invitados al casamiento.

También incorporó Lula conceptos del ala más feminista del PT al que pertenece Janja.

En el lanzamiento de la candidatura de Lula el pasado sábado 7 de mayo en San Pablo, Janja le hizo un regalo de casamiento a Lula, una versión del jingle de campaña de 1989 "Lula Lá-Sin miedo de Ser Feliz" con la participación de varios artistas.

El video la versión es ahora un spot para la campaña del regreso al poder del fundador del PT. (Télam)