Casi dos tercios de los estadounidenses están a favor de imponer controles más estrictos a la tenencia de armas, que está protegida por la Constitución del país, tras el tiroteo ocurrido el pasado martes en una escuela primaria del sureño estado de Texas, de acuerdo a un sondeo publicado hoy por medios locales.

En total, un 65% de los estadounidenses se dijo partidario de mayores restricciones, según una encuesta de la consultora Morning Post difundida por el portal de noticias Politico.

Estas cifras suponen un crecimiento de cinco puntos porcentuales con respecto a un sondeo reciente elaborado tras el tiroteo de la localidad de Buffalo, en Nueva York, en el que un autoproclamado supremacista blanco mató a tiros a diez personas hace menos de dos semanas en una tienda.

La subida del nivel de apoyo se nota especialmente en el electorado republicano, que pasó del 37 al 44%, y entre los votantes independientes, cuyo respaldo se incrementó en diez puntos porcentuales y alcanzó el 66%.

Los datos varían al enfocarse en las medidas concretas: un 88% de los 1.920 entrevistadas está a favor de solicitar un certificado de antecedentes a todos los compradores de armas, un 84% desea que se prohíba la venta a personas denunciadas por algún tipo de trastorno mental y un 75% reclama una base de datos nacional que recoja todas estas adquisiciones.

Menor apoyo reciben un potencial veto a los fusiles de asalto (67%) o dotar al personal de centros educativos de armamento (54%).

Tras la matanza en la primaria de Uvalde, el presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden se mostró dispuesto a dar la pelea otra vez y llamó a aprobar nuevas restricciones relativas a las armas.

“Como nación debemos preguntar: '¿Cuándo, en nombre de Dios, nos vamos a parar frente al lobby de las armas? ¿Cuándo, en nombre de Dios, vamos a hacer lo que se tiene que hacer. ¿Por qué estamos dispuestos a vivir con esto'", dijo Biden en la Casa Blanca.

Sin embargo, la posibilidad de sancionar leyes que limite la cláusula constitucional que permite la libre portación de armas en Estados Unidos, a la que se atribuyen estas masacres, es casi nula por la composición de las cámaras del Congreso.

Ante esta situación, el movimiento antiarmas March for Our Lives, creado en 2018 tras el tiroteo en una escuela secundaria de Parkland (Florida), anunció la planificación de numerosas protestas a lo largo y ancho del país para el próximo sábado, con una marcha principal en Washington.

"En 2018 marchamos por nuestras vidas tras el tiroteo en Parkland. Desde entonces, más de 175.000 vidas se han perdido por la violencia armada. No acepten palabras vacías de 'líderes' mientras vemos morir a más niños. Marcha con nosotros de nuevo el 11 de junio", tuitearon. (Télam)