Al menos ocho policías resultaron heridos y varios negocios de Belfast terminaron destruidos por los disturbios encabezados por grupos unionistas que se oponen a los controles aduaneros impuestos por el Brexit entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido.

El Ministro británico para esa provincia y la policía norirlandesa llamaron hoy a la calma tras la manifestación anoche en la zona de Sandy Row, en el sur de la capital norirlandesa.

La Policía informó en un comunicado que los efectivos fueron atacados con tapas de alcantarilla, ladrillos y artefactos incendiarios sin dar detalles sobre si hubo manifestantes heridos.

Siete personas fueron detenidas en la manifestación que, según los medios de comunicación locales, reunió a unos 200 "lealistas", como se conoce a los norirlandeses que se oponen a la unificación de la isla de Irlanda en un solo Estado.

"Hago un llamado a todos los implicados para que cesen inmediatamente este penoso comportamiento", expresó en el comunicado el funcionario de la policía norirlandesa Simon Walls.

"Las comunidades locales no quieren volver a caer en el pasado", agregó, en referencia a las tres décadas de disturbios que regaron de sangre la provincia británica.

Por su parte, el ministro británico de Irlanda del Norte, Brandon Lewis, también condenó la violencia como "totalmente inaceptable", informó la agencia de noticias AFP.

"La violencia nunca es la respuesta. No tiene cabida en la sociedad", escribió en Twitter, y expresó su "apoyo pleno" al llamado a la calma de la policía.

Los incidentes se producen en medio del creciente descontento en Irlanda del Norte por las consecuencias del Brexit, que se aplica plenamente desde el 1° de enero.

Los unionistas, partidarios de la permanencia en el Reino Unido, rechazan el protocolo negociado entre Londres y Bruselas, que introduce controles sobre las mercancías que llegan a Irlanda del Norte desde el resto del país.

El protocolo pretende evitar el regreso de una frontera entre la provincia británica y la República de Irlanda (miembro de la Unión Europea), que podría socavar el acuerdo de paz alcanzado en 1998. (Télam)