Tras varias semanas de debate, los diputados franceses dieron hoy media sanción al proyecto de ley sobre el clima impulsado por el partido oficialista La República En Marcha, pero criticado por los ecologistas, que lo consideran "insuficiente" para luchar contra la emergencia climática.

Con 332 votos a favor, 77 en contra y 145 abstenciones, el texto fue aprobado sin sorpresas por la cámara baja del Parlamento, donde el oficialismo cuenta con una amplia mayoría, reportó el diario Le Monde.

Criticada por los opositores como "poco ambiciosa", la iniciativa establece una serie de medidas para permitir a Francia cumplir su objetivo de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 en un 40%, con respecto a los niveles de 1990.

Para ello, incluye la supresión de los vuelos de cabotaje a destinos a los que se pueda llegar en menos de dos horas y media de tren, la creación de un "delito de ecocidio", la introducción de un bono para la compra de bicicletas eléctricas y la prohibición de alquilar viviendas mal aisladas desde el punto de vista térmico a partir de 2028.

"La lucha ecológica nunca termina, pero con esta ley marcamos un punto de inflexión", declaró la ministra de Medio Ambiente, Barbara Pompili, tras el voto.

Sin embargo, diversas ONGs como Greenpeace y la Red de Acción por el Clima denunciaron una "oportunidad perdida" y un "proyecto de ley para fingir que se actúa".

Como protesta, una docena de activistas del movimiento ecológico Extinction Rebellion se encadenaron a las puertas de la cámara baja antes de la votación.

No obstante, el texto debe ser aún tratado en junio por el Senado y, en caso de ser aprobado, es muy probable que tenga que actualizarse para que Francia pueda cumplir los nuevos objetivos acordados a finales de abril por el Parlamento Europeo y los Estados miembros de la Unión Europea, que fijaron a al menos un 55% la reducción de gases para 2030.

Además de las críticas sobre ecología, este proyecto legislativo generó polémica en el país por poner a prueba lo que el presidente Emmanuel Macron había anunciado como una forma de Gobierno más inclusiva, al invitar a miembros de la ciudadanía a ayudar a redactarla.

Ciento cincuenta personas fueron elegidas al azar para formar una "Convención Ciudadana sobre el Clima", a la que se encomendó la tarea de recomendar medidas que permitieran al país cumplir con sus objetivos de emisiones.

Sin embargo, tras ver la legislación presentada al Parlamento, muchos miembros se sintieron defraudados y acusaron a Macron de incumplir el compromiso de adoptar sus ideas.

El Gobierno, por su parte, se defendió al afirmar que está tratando de encontrar un equilibrio entre la reducción de las emisiones y la protección de los trabajadores y la industria en un momento en que la economía ha sido duramente golpeada por la pandemia de coronavirus.

En los últimos años, el cambio climático y la protección del medio ambiente han cobrado relevancia en la agenda política y es probable que sean claves de cara a las elecciones presidenciales de 2022.

De hecho, en las elecciones municipales del año pasado, el partido ecologista de los Verdes obtuvo importantes victorias en grandes ciudades como Estrasburgo, Burdeos y Lyon, algo que refleja una tendencia creciente en toda Europa. (Télam)