El expresidente de Moldavia Igor Dodon, cercano al Kremlin, fue detenido hoy por sospechas de traición y corrupción, anunció la fiscalía de ese país, donde las divisiones entre prooccidentales y prorrusos se acentuaron a raíz del conflicto en Ucrania.

"Igor Dodon fue detenido el martes por la mañana, por 72 horas", anunció la vocera de la oficina del fiscal general, Mariana Chiorpec. Según ella, está arrestado en el Centro Nacional de Lucha contra la Corrupción.

La funcionaria agregó que se estaban allanando una decena de lugares, oficinas relacionadas con el exdirigente y su domicilio en Chisináu, la capital.

El exmandatario es objeto de una investigación por "traición de Estado", "corrupción pasiva", "financiación de un partido político por una organización criminal" y "enriquecimiento ilegal".

La policía sospecha que Dodon obtuvo en 2019 dinero de un aliado político, Vlad Plahotniuc, que se exilió más tarde y que fue sancionado por Estados Unidos.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, calificó de "persecución" el arresto del expresidente e indicó que Moscú se siente "alarmado" por el uso de "estas prácticas", según informaciones recogidas por la agencia de noticias Interfax

Dodon presidió Moldavia de 2016 a 2020 y estaba abiertamente apoyado por Moscú, hasta que la proeuropea Maia Sandu ganó en 2020 y 2021 las presidenciales y las legislativas, consignó la agencia de noticias AFP.

La mayor parte de la población moldava habla rumano, pero en el país vive una importante minoría rusohablante, y el poder suele alternar entre los prorrusos y los prooccidentales, lo que alimenta crisis políticas con regularidad.

El gobierno de Moldavia teme que Rusia pueda iniciar una ofensiva contra el país, que alberga el territorio separatista de Transnistria, fronterizo con Ucrania. Y más teniendo en cuenta que la región secesionista afirma que en abril fue blanco de tiros procedentes de Ucrania.

Transnistria se separó del territorio moldavo tras una breve guerra civil en 1992, en la que contó con la ayuda rusa, y provocada tras el desmembramiento de la Unión Soviética, de la cual tanto Moldavia como Ucrania formaban parte.

Se había autoproclamado como república el 29 de octubre de 1990 y cuenta con un 12% del territorio moldavo y un 23% de la producción industrial, más el estratégico control de vías de transporte y gasoductos.

De unos 500.000 habitantes, tiene su propia moneda pero es sumamente dependiente de Rusia, que le suministra gratuitamente gas y tiene desplegados unas 20.000 toneladas de armamento de la época soviética y unos 1.500 soldados rusos.

Moldavia, por su parte, no dejó de reclamar todos estos años la integración de ambas zonas separadas por el río Dniester y acusa a Moscú de promover la independencia de esa franja, a la que considera con un estatus especial. (Télam)