(Por Martín Piqué)

El secretario de Relaciones Internacionales del partido Comunes, que integra la coalición Frente Amplio (FA), Juan Pablo Sanhueza, aseguró que en Chile este año se definirá la disyuntiva entre "superar definitivamente el modelo de los 30 años (el bipartidismo de la posdictadura, iniciado en 1990) o tratar de recomponerlo".

Sanhueza, abogado, editor de la revista Plebeya y coordinador de la fundación Chile Movilizado, analizó en una entrevista con Télam las elecciones de constituyentes y de alcaldes de hace dos semanas, definidas como un "terremoto político" por muchos analistas, por el resultado cuasi catastrófico de la derecha y de la ex Concertación junto al crecimiento de la lista del FA y el Partido Comunista (Apruebo Dignidad) más la irrupción de sectores independientes.

"La derecha no logró ni siquiera un tercio, la Concertación tampoco logró tener un tercio y se vio muy reducida para convencionales pero también en las municipales, mientras que el Frente Amplio y el PC crecieron exponencialmente y la Lista del Pueblo (independientes) se posicionó y llegó a patear la mesa", evaluó en diálogo con esta agencia.

Para Sanhueza, el nuevo escenario político "está representado por una tríada de dirigentes" que, según su análisis, emergieron con fuerza de los últimos comicios, en referencia a Daniel Jadue, Gabriel Boric y Karina Oliva, con matices y procedencias distintas pero que podrían ser agrupados bajo la definición de nueva izquierda.

Jadue, arquitecto y sociólogo de ascendencia palestina, del PC chileno, fue reelecto con el 60% en la comuna de Recoleta y competirá en las primarias del 18 de julio por la candidatura presidencial de la izquierda que no participó de la experiencia de la Concertación o que la abandonó en desacuerdo con el rumbo: su rival interno será Boric, abogado, exdirigente estudiantil y diputado del FA, inscripto también como precandidato.

Oliva, del partido Comunes, creció en el barrio Bajos de Mena de la periferia de Santiago, definido por la prensa chilena como el "gueto de los pobres", y al terminar el secundario abrió un taller mecánico para pagarse los estudios de Ciencias Políticas: el 13 de junio, a sus 36 años, competirá en el balotaje por la gobernación de la Región Metropolitana (una de las 16 regiones -provincias- en que está dividido el país).

Sanhueza definió a Oliva, con quien comparte el mismo espacio, como "una dirigente que no viene de la elite, ni de las universidades tradicionales, ni de los partidos tradicionales, y que impugna el supuesto eje (organizador del sistema político) izquierda-derecha".

"Lo que estará en juego este año, más allá de izquierda y derecha, es de qué lado del futuro se ponen los distintos partidos: de los que quieren recomponer el modelo de los 30 años (por el bipartidismo de la posdictadura, que cumplió tres décadas en 2020, ya que el 11 de marzo de 1990 Augusto Pinochet entregó el mando al presidente constitucional electo Patricio Aylwin) o de los que queremos superarlo", planteó Sanhueza.

Y en relación a esa disyuntiva, agregó que espacios políticos "como el Partido Socialista (que en los últimos años gobernó Chile durante tres períodos constitucionales a través de los expresidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet) están entre medio, tironeados", una tensión interna que también se refleja, subrayó, "en el apoyo que las bases del Partido Socialista han manifestado a la candidatura de Oliva" en la Región Metropoliana en vez de respaldar al otro candidato, de la Democracia Cristiana, aliada histórica del socialismo.

-Télam: ¿Qué detonó en Chile cuando las chicas del secundario se negaron a pagar el boleto del subte?

-Sanhueza: -Se entrelazaron dos cosas. Para entender el descontento que termina decantando en la revuelta o estallido social primero está el hartazgo por la precarización de la vida. Chile se vanagloriaba del mayor crecimiento de la región pero teníamos los índices de injusticia social y desigualdad más acentuados. También está el aspecto simbólico, y eso está en relación con la constantes muestras de alienación de la elite económica, de la "casta política" chilena, respecto del resto del país. Tres ejemplos: el ministro de Transporte en un momento dice, cuando anuncia el alza del pasaje del metro, "ahora vamos a hacer un horario protegido para que la gente que se levante más temprano va a pagar menos" y propone las 6 de la mañana, desconociendo que el 99% de los trabajadores de Chile se levantan ya a esa hora. Otro caso: el ministro de Economía, en el medio de la crisis, sale diciendo que el precio de las flores no iba a subir y que eso era bueno para los románticos. O también la esposa de Piñera, Cecilia Morel, cuando habla de "los aliens" en un audio que se filtra, en el que dice que las protestas en las calles parecían una "invasión alien", algo muy similar a lo que vivieron ustedes a propósito del peronismo en las calles. No es sólo racismo, es un desprecio absoluto al pueblo. Estás revelando que detestas al pueblo y que además tienes una distancia gigantesca con lo que está sucediendo. Lo que ocurrió el 18 de octubre de 2019 es que esa distancia entre la casta y el pueblo se había vuelto un abismo y además se hizo visible. Ese día en Chile dijimos "entre la gente y estos dirigentes, esa casta, esa elite, hay un muro de Berlín, es inaceptable".

-T: ¿Por qué la vida en Chile es precaria, como señala?

-S: No sólo precarización, abandono de la vida en el sistema. En el caso la salud, tienes el derecho a pertenecer al sistema público, pero no te garantizan ni un procedimiento ni un tiempo adecuado: los tratamientos que deben durar uno o dos años terminan aplazándose y la gente muere en lista de espera. Hubo 9.000 muertos que se debieron a gente que quedó en lista de espera. Los llamaban a las casas, para decirles que ahora sí los podían atender, cuando esa gente ya estaba muerta. En la educación, funcionamos con un sistema de subsidio individual. Es un sistema de crédito con aval del Estado, que se reduce en que el Estado les asegura a los bancos que van a tener su dinero en cualquier caso. Las universidades pasaron a ser más bien centros de eventos que buscar captar estudiantes que van a llevarles dinero antes que centros de enseñanza que busquen avanzar en temas de conocimiento o en hacer un aporte real a la sociedad. Y además está el problema de lo que denominamos "cesantes ilustrados", gente que entró a estudiar con muchas expectativas pero al tener el título no conseguía empleo, y todavía debía pagar por la carrera que había estudiado. Por ejemplo, yo estudié Derecho, y tengo que pagar dos o tres veces la carrera que estudié, tenga o no tenga trabajo. Calculo que terminaré de pagar a los sesenta y tantos años.

-T: ¿Qué pasará en Chile luego del "terremoto político" de las últimas elecciones y con vistas a las próximas presidenciales?

-S: Lo que ocurrió en Chile no fue una revuelta o estallido de izquierda, sino un estallido de la gente, del pueblo, que se empieza a constituir como tal, versus una elite que se comienza a atrincherar y que deja de ser la conducción cultural de la sociedad. Y la fórmula ganadora de la Convención y de las municipales (se refiere a la sumatoria de los votos del Frente Amplio y el Partido Comunista, por un lado, con los sectores independientes de la llamada 'Lista del Pueblo', por otro) es la misma que estamos repitiendo para las presidenciales. Más que una disputa entre la izquierda y la derecha, están los partidos de los 30 años y los partidos que no venimos de los 30 años. Eso abre una nueva perspectiva de análisis. Jadue, Boric y Karina Oliva representan cada uno algo distinto, pero los tres juntos, la suma de las partes, representan el todo de la propuesta que quiere terminar con el modelo de los 30 años. Nosotros sabemos que quien resulte ganador de las primarias (entre Jadue y Boric) va a ser nuestro candidato. (Télam)