(Por Camil Straschnoy) India asumió esta semana la presidencia del G20 con el gran desafío de capitalizar sus buenas relaciones con Rusia y Occidente para achicar la brecha de un mundo más polarizado por la guerra en Ucrania, pero también con el objetivo de ser la voz del Sur Global, especialmente golpeado por crisis como el cambio climático, la falta de alimentos y los efectos económicos de la pandemia de Covid-19, indicaron analistas a Télam.

El país, que en septiembre superó a su antiguo colonizador Reino Unido para convertirse en la quinta economía global, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), inauguró el 1 de diciembre su presidencia del grupo con un llamado del primer ministro Narendra Modi a trabajar "en el sentido universal de unidad".

Esta idea de armonía entre los elementos se refleja en las creencias del hinduismo, la principal religión de India, y también en el eslogan elegido para encabezar el foro: "Un Planeta, una Familia, un Futuro".

"Hoy no necesitamos luchar por nuestra supervivencia, nuestra época no debería ser la de la guerra", instó Modi, sin mencionar a ninguno de los países ni bloques involucrados en los combates en Ucrania.

Poner fin a este conflicto bélico y sus consecuencias es el gran desafío de un G20 cada vez más polarizado y, para cumplir esa meta, India cuenta con una ventaja: mantiene lazos históricos con Rusia, al que incluso le sigue comprando petróleo que previamente iba hacia Europa, pero al mismo tiempo tiene buenas relaciones con Occidente, especialmente con Estados Unidos, que lo ve como un aliado para contrarrestar el poder de China en la región del Indo-Pacífico.

"India le está pidiendo cada vez más a Rusia, Ucrania y a Occidente y a las demás partes en litigio que empiecen a hablar y a dar prioridad al diálogo, pero también dejando muy claro que, en última instancia, tendrá que prevalecer el derecho internacional y que la integridad territorial es sacrosanta", indicó a esta agencia Harsh V. Pant, vicepresidente de Estudios y Política Exterior del Observer Research Foundation, un think tank con sede en Nueva Delhi.

"Rusia no dio ninguna señal de que esté dispuesta a ceder y, por tanto, si la crisis continúa, India intentará una vez más reunir desde el G20 a las distintas partes interesadas", añadió.

El segundo país más poblado del mundo no condenó hasta ahora explícitamente al Kremlin por la invasión, pero Modi sí habló con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para dar su apoyo "a la soberanía e integridad territorial" de Ucrania y también le dijo al líder ruso, Vladimir Putin, que "no es tiempo para una guerra", cuando se reunieron en septiembre en la ciudad uzbeka de Samarcanda.

"India puede ser un puente", coincidió en declaraciones a esta agencia Florencia Rubiolo, investigadora independiente del Conicet especialista en temas del sudeste asiático, y mencionó en ese sentido los buenos vínculos con el Kremlin y Occidente.

"Tiene una relación dentro de todo cercana a Rusia, con intereses concretos que van desde lo estratégico militar, energético y económico vinculado a lo agroalimentario. Sin embargo, hubo un alejamiento más reciente porque los efectos del conflicto en Ucrania se están sintiendo cada vez más, no solamente sobre India, sino también sobre el conglomerado de países que busca representar", manifestó.

"Al mismo tiempo, tiene una relación cada vez más cercana con Occidente, no solamente por un interés indio, sino principalmente por un interés occidental, particularmente por el de Estados Unidos de fortalecer a India como un Estado que balancee la presencia china en el Indo-Pacífico y, potencialmente, a nivel global", añadió la académica, que es secretaria de Posgrados en la Universidad Blas Pascal.

Concretamente, India tiene buenos vínculos con Rusia que se remontan a la Guerra Fría: Moscú sigue siendo su mayor proveedor de armas y las exportaciones de crudo ruso aumentaron desde el comienzo del conflicto en Ucrania.

"Al igual que muchos otros países, la India tiene que tomar decisiones económicas difíciles en un momento en que los precios del petróleo son muy elevados y los pobres son los que más sufrirán si la India no amortigua el impacto con un suministro adecuado. Así que creo que se seguirá comprando petróleo a Rusia, como hacen muchos otros países", argumentó Pant, que también es profesor de Relaciones Internacionales en la universidad King's College de Londres.

Pero la guerra en Ucrania, gran exportador de cereales, interrumpió los envíos de granos y disparó los precios de las materias primas, lo que profundiza una crisis alimentaria que no golpea tanto al mercado doméstico de India, uno de los principales productores de trigo a nivel mundial, pero sí a varios de sus aliados.

En ese sentido, más allá de la situación en Ucrania, Pant afirmó que India va a utilizar su liderazgo en el G20 "para darle voz al Sur Global" ante la diversidad de crisis que atraviesa el planeta.

"La polarización global implica que el orden multilateral no está funcionando y que las principales potencias se centran principalmente en su propio interés nacional, mientras que los que más sufren la crisis económica, de salud, de alimentos y de energía son los países en desarrollo", apuntó.

"En términos de valores internacionales, India es reconocido por su inclinación por el multilateralismo, la cooperación horizontal, la representación de los intereses de los países del Sur Global, y la tendencia a la resolución pacífica de controversias", explicó por su parte Rubiolo.

India recibió la presidencia rotativa del grupo integrado por las economías más grandes del mundo de la mano de Indonesia, anfitrión de la cumbre realizada el mes pasado en Bali, que finalizó con un comunicado en el que "la mayoría" de los miembros "condenaron con firmeza" la guerra en Ucrania.

Durante su año al frente de este foro internacional organizará varios encuentros de funcionarios y finalizará con la reunión de jefes de Estado y de Gobierno el 9 y 10 de septiembre de 2023 en Nueva Delhi. (Télam)