La Corte Suprema de Estados Unidos falló hoy a favor de permitir la asignación de fondos públicos a familias que quieran enviar a sus hijos a escuelas religiosas, en un polémico caso que opone discriminación al viejo principio de separación de la iglesia y el Estado.

El caso fue presentado por dos familias cristianas evangélicas del estado de Maine, en el noreste, que reclaman poder utilizar un subsidio educativo proporcionado por el Estado para enviar a sus hijos a escuelas religiosas.

En un fallo de 6-3, el alto tribunal estableció que las escuelas religiosas no pueden ser excluidas del programa de asistencia educativa.

"No hay nada neutral en el programa de Maine", escribió el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, en una opinión a la que se sumaron los otros cinco jueces conservadores.

"El Estado paga la matrícula de ciertos estudiantes en escuelas privadas, siempre y cuando no se trate de escuelas religiosas. Eso es discriminación contra la religión", agregó, según la agencia de noticias AFP.

Maine es un estado escasamente poblado, por lo que más de la mitad de sus distritos carecen de escuelas secundarias públicas. Por ese motivo, las familias reciben subsidios para que envíen a sus hijos a escuelas privadas.

Pero los subsidios no cubren aquellas escuelas que centran su instrucción en creencias religiosas, ya que para las regulaciones del programa de ayuda -igual que en otros estados con programas similares- la enseñanza es "sectaria".

Una de las familias quería enviar a sus hijos a una escuela que fue descalificada porque "enseña a los niños que el esposo es el líder del hogar" y los alienta a reconocer a "Dios como creador del mundo", argumentaron las autoridades locales.

La escuela elegida por la otra familia involucrada en el caso utiliza la Biblia en todas las materias académicas.

Ninguna de las dos escuelas acepta estudiantes o empleados LGBTQ.

Las familias demandantes cuentan con el respaldo de senadores republicanos, unos 20 estados liderados por conservadores y muchas instituciones religiosas.

Ellas argumentaron que la cláusula de libertad de religión de la Primera Enmienda de la Constitución les otorga el derecho a elegir una escuela que refleje sus valores y alegaron que son objeto de discriminación por sus creencias religiosas.

En oposición, el estado de Maine argumentó que, según la Constitución, los fondos del gobierno no se pueden utilizar para apoyar escuelas religiosas que discriminan, por ejemplo, a los estudiantes LGBTQ.

El gobierno del presidente Joe Biden, los estados dirigidos por demócratas y las asociaciones de maestros y derechos humanos respaldaron a Maine.

Para los tres jueces liberales de la Corte Suprema, habría un "mayor riesgo de conflicto social basado en la religión cuando el gobierno promueve la religión en su sistema escolar público", señaló la jueza Sonia Sotomayor.

"Cuánta diferencia hacen cinco años. En 2017 temía que la Corte nos estuviera llevando a un lugar donde la separación de la iglesia y el Estado es un eslogan constitucional, no un compromiso constitucional", evocó.

"Hoy, la Corte nos lleva a un lugar donde la separación de la iglesia y el Estado se convierte en una violación constitucional", agregó la magistrada liberal.

Esta decisión se produce en momentos en que la Justicia estadounidense arremete contra los derechos civiles.

A principios de mayo último se filtró un documento del máximo tribunal que anularía el derecho al aborto. El texto cita la histórica decisión del caso Roe contra Wade de 1973, que consagra el derecho al aborto, como "atrozmente errónea desde el comienzo".

Los derechos reproductivos se encuentran cada vez más amenazados en Estados Unidos, donde en los últimos meses los estados se han movilizado para endurecer las restricciones.

Políticos de derecha han lanzado un ataque contra el aborto, mientras que los demócratas, liderados por el presidente Biden, luchan por proteger el acceso al procedimiento. (Télam)