El Gobierno de Brasil anunció hoy un aumento de cerca del 7% en las tarifas de energía eléctrica hasta abril de 2022 como respuesta a la escasez de generación energética provocada por la crisis hídrica que sufre el país y afecta a las hidroeléctricas.

La decisión fue tomada por el Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Energía Eléctrica, en el marco de un plan para activar termoeléctricas a diesel, más caras, para reemplazar la situación crítica de las hidroeléctricas.

El Gobierno creó así la "tarifa escasez hídrica' que entra en vigor mañana miércoles hasta el 30 de abril, que representa un suba del 49% del nivel más alto de la tarifa de emergencia.

La gestión de Jair Bolsonaro se niega a hablar de racionamiento de energía y atribuye la situación a la peor crisis hídrica en 91 años que sufren las cuencas del sudeste y centro oeste por la falta de lluvias, entre ellas del Río Paraná, que afecta a la Argentina.

Es el segundo ajuste de la tarifa en lo que va del año, mientras el Gobierno se niega a subsidiar parte de los costos, aunque aclaró que el aumento no golpeará a la llamada tarifa social para los más pobres.

En los últimos 12 meses, la cuenta de luz subió 20% y solo en los últimos 30 días la suba fue del 5%, en medio de un proceso inflacionario en 12 meses cercano al 9%, contra el 3,25% de la meta fijada por el Banco Central de Brasil para 2021.

La Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) ya prevé aumentos del 16,68% para 2022, año en el cual Bolsonaro se juega la reelección.

El ministro de Economía, Paulo Guedes, causó revuelo en los últimos días al minimizar la importancia del aumento de la luz al preguntarse "Cuál es el problema en que aumenten las tarifas?".

La cuestión energética está elevando las protestas de sectores productivos y consumidores, sobre todo porque la nafta llegó a 7,20 reales (unos 135 pesos) en algunos estados como Río de Janeiro.

De todos modos, la flota vehicular brasileña tiene una opción más barata de biocombustible aunque con menos rendimiento, que es el etanol de caña de azúcar.

Brasil abandonó en 2016, con el juicio político que destituyó a la expresidenta Dilma Rousseff, la política de compensación de precios y pasó a tomar como referencia el precio internacional del petróleo, sin subsidios internos.

También se disparó el precio de la garrafa de gas domiciliario, lo cual ha llevado a comunidades a retomar el uso de cocinas a leña.

El alerta ahora, además, viene del propio Estado federal.

Según el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS), en octubre la capacidad de generación podrá no ser suficiente para atender la demanda.

La ONS recomendó aumentar 7,5% la oferta de electricidad y recomendó importar de países vecinos.

Más del 60% de la energía generada en Brasil proviene de fuentes limpias como la hidroeléctrica. (Télam)