El Consejo de Seguridad de la ONU instó hoy a los talibanes a "revocar rápidamente las políticas y prácticas que restringen actualmente los derechos humanos y las libertades fundamentales de las mujeres y las jóvenes afganas", en una declaración adoptada por unanimidad.

Los 15 miembros del Consejo se declaran "profundamente preocupados por la erosión creciente del respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de las mujeres y las jóvenes en Afganistán por los talibanes", informó la agencia de noticias AFP.

En este texto presentado por Noruega y negociado desde hace casi dos semanas, citan la "imposición de restricciones que limitan el acceso a la educación, al empleo, a la libertad de movimiento y a la participación plena, igual y significativa de las mujeres en la vida pública".

En particular, el Consejo de Seguridad reclama al poder talibán que reabra inmediatamente los colegios a todas las alumnas y manifiesta su "profunda preocupación" por la imposición a las mujeres de cubrirse el rostro en espacios públicos y emisiones televisivas.

Según diplomáticos, la negociación de la declaración fue difícil ya que China y Rusia se oponían a que el texto se centrara en los derechos humanos.

Como resultado, también se manifiesta una "profunda preocupación" por la "situación inestable" en Afganistán en los campos humanitario, político, económico, social y de seguridad. Asimismo, se menciona el tráfico de drogas, los continuos ataques terroristas contra civiles y la necesidad de restaurar los sistemas financiero y bancario del país.

Desde que volvieron al poder en agosto pasado, los talibanes impusieron una serie de restricciones a la sociedad civil, muchas de las cuales tienen por objeto limitar los derechos de las mujeres en particular en los ámbitos laborales y académicos.

A principios de mayo, el líder supremo talibán, Hibatullah Akhundzada, decretó que las mujeres debían cubrir por completo su cuerpo y rostro en público y consideró al burka -que solo tiene una mirilla a la altura de los ojos- como la opción más adecuada, al tiempo que instó a las afganas a "mejor" quedarse en sus casas.

Anteriormente, solo era suficiente que un paño cubriera el cabello.

Esta disposición establece también que las mujeres que trabajan en el gobierno serán despedidas si no cumplen con el nuevo código de vestimenta y que los empleados corren el riesgo de ser suspendidos si sus esposas o hijas no lo hacen.

A esto se suma la disposición anunciada el sábado por los talibanes, mediante la cual las periodistas afganas debían taparse el rostro cada vez que apareciesen en televisión.

Esta interpretación radical de la ley islámica fue condenada por la ONU, numerosos países occidentales y activistas, como la exparlamentaria afgana y ahora exiliada Naheed Farid, quien la tildó en las redes como un "símbolo del apartheid de género".

La imposición del velo integral es el summum de una serie de restricciones contra la libertad femenina impuestas gradualmente por los talibanes, pese a sus promesas iniciales de respetar los derechos de las mujeres y no volver a la brutal represión de su primer Gobierno (1996-2001).

A mediados de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que renueva por un año la misión política de la organización en Afganistán. (Télam)