La Cámara de Representantes de Colombia aprobó hoy la llamada conciliación de la reforma tributaria, que ya tenía desde ayer el visto bueno del Senado, por lo que el texto quedó a disposición de la sanción del presidente Gustavo Petro, que considera a la iniciativa central para atender la cuestión social.

Con 122 votos a favor y apenas 27 en contra el cuerpo aprobó la conciliación, el mecanismo del Congreso colombiano discute y acuerda un proyecto cuando cada cámara votó antes una versión propia.

El Senado había votado ayer la iniciativa, con la que el Ejecutivo espera recaudar unos 20 billones de pesos (4.500 millones de dólares), que destinará básicamente a planes sociales, según lo planificado por el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo.

Tres meses llevó el debate del texto en el Congreso, aun cuando el oficialismo y sus aliados tienen mayoría.

Ocampo celebró hoy la votación de la Cámara de Representantes, per permitirá que desde el 1 de enero Colombia tenga un nuevo paquete de impuestos, en base a los sueldos más altos (más de 2 mil dólares), a pagos por patrimonio y a aportes de empresas de hidrocarburos.

Efectivamente las petroleras cargarán con el peso mayor del tributo, porque se estima que aportarán casi la mitad de lo que se recaude.

También se establecieron impuestos permanentes a las bebidas azucaradas y a los alimentos ultraprocesados, dos de los puntos más polémicos.

"El proyecto representa una contribución significativa a los programas sociales que serán financiados con estos recursos y además contiene una cantidad de medidas positivas como el efecto más redistribuido en impuesto de renta a personas naturales”, indicó el ministro Ocampo.

La necesidad de consensuar hizo que del texto original sufriera muchas modificaciones, al punto que la idea primera de recaudación estaba muy por encima de la que se espera ahora.

En el debate de conciliación se eliminó el pago de renta a las pensiones de más de 10 millones de pesos (2 mil dólares) –aunque según el Gobierno solo afectaba al 1% de la población-, se cambió la propuesta de sobretasa para el petróleo y el carbón –ahora atada a los precios internacionales- y desapareció la idea de gravar las actividades de las iglesias que no estuvieran relacionadas con el culto.

Sobre los llamados “impuestos saludables”, el oficialismo debió conceder en la ampliación de la lista de alimentos y bebidas exentas y pactar que estos gravámenes recién entren en vigencia el 1 de noviembre del año próximo, en busca de reducir los impactos sobre la inflación.

Entre los puntos sí acordados están una tasa del 15% la tarifa para los dividendos de residentes y del 20% para inversionistas extranjeros; el IVA a la comercialización de animales domésticos; y la exención de impuestos a importaciones de bienes que entren por correo y que no excedan los 200 dólares.

El ministro del Interior, Alfonso Prada, destacó en el mismo recinto que con la nueva ley el Ejecutivo tendrá “una confianza enorme y los recursos para implementar el gobierno del cambio”.

Para Prada, la reforma permitirá aportar a esa búsqueda de “cambiar la vida de millones de colombianos hacia una vida digna, decente”.

Celebró “el compromiso enorme” del presidente Gustavo Petro y la vice Francia Márquez y expresó la “absoluta y total gratitud” a la coalición de gobierno en el Congreso y el “respeto” a la oposición que votó en contra. “La crítica que no nos molesta”, dijo.

Un rato más tarde, en su cuenta de la red Twitter, Prada destacó: “Fue APROBADA la Conciliación de la #ReformaTributaria en Plenaria de @CamaraColombia con 122 votos a favor. Quedó lista para sanción presidencial. El Gobierno del Cambio le cumple al país con una reforma progresiva y justa que nos llevará por la senda de la #PazTotal y la equidad”. (Télam)