El primer ministro británico, Boris Johnson, se vio obligado hoy a defender las restricciones de su Gobierno a los viajes internacionales en relación con la pandemia, tras ser acusado por la oposición de ser "contradictorio" y causar confusión.

Hace un mes algunos ministros del Gabinete afirmaron públicamente que los británicos podían comenzar a reservar sus vacaciones de verano fuera del Reino Unido a partir del lunes 17 de mayo.

Tras esa información, millones de británicos comenzaron a reservar sus vacaciones fuera del país, alentados también porque la Unión Europea (UE) acordó abrir sus fronteras a los turistas completamente vacunados.

Pero Londres ahora alertó a la población que no se puede viajar por turismo a los países de la lista ámbar, parte de un sistema de semáforos que incluye también al rojo y verde, basado en el nivel de riesgo de coronavirus que tengan los territorios a los que se llega.

En ese nivel ámbar están Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur e Israel, mientras que Portugal y Gibraltar se encuentran entre los pocos destinos que figuran en la lista verde.

"Está muy, muy claro, no se debería ir a un país de la lista ámbar, excepto por alguna circunstancia extrema, como una enfermedad familiar", respondió hoy el primer ministro ante los parlamentarios en la Cámara de los Comunes.

"Si la gente ignora ese consejo, se enfrenta a multas muy sustanciales", agregó.

"Nosotros lo vigilaremos, lo estamos vigilando, y las personas que no obedezcan la cuarentena pueden enfrentarse a multas de hasta 10.000 libras esterlinas", advirtió.

En ese sentido, el líder laborista Keir Starmer acusó al Gobierno de haber dado información contradictoria sobre viajes a lugares en la lista ámbar y perdió el control de los mensajes públicos.

Starmer dijo que "se necesita absoluta claridad sobre las circunstancias en las que la gente puede viajar".

La ministra de Aprendizaje y Habilidades, Gillian Keegan, aportó aún más confusión al hacer hincapié en que las vacaciones en los países de la lista ámbar no son ilegales y las advertencias de Johnson son solo una orientación, insistiendo en que el Gobierno confiaba en que el público fuera sensato.

También el secretario de Medio Ambiente, George Eustice, sugirió que los viajes a países incluidos en la lista ámbar eran aceptables si la gente quería ver amigos y familiares. (Télam)