La nueva conducción oficialista del Congreso de Brasil pretende aprobar mañana por amplia mayoría un proyecto de ley reclamado por los grandes medios de comunicación y el mercado financiero, la independencia del Banco Central del Poder Ejecutivo, cuyos directores deben tener mandatos diferentes a los gobiernos surgidos por el voto popular.

El presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, puso en agenda para este martes el proyecto del ministro de Economía, Paulo Guedes, aprobado en 2020 por el Senado, de desvincular los cargos del Banco Central de los mandatos del Poder Ejecutivo.

El gobierno espera más de 300 votos de los 513 diputados para convertir en ley el proyecto, repudiado por la oposición de izquierda.

El paquete de medidas económicas para buscar confianza en el mercado financiero incluye una propuesta para permitir la apertura, inédita en Brasil, de cuentas en dólares para empresas que trabajen con comercio exterior.

En Brasil no es posible tener cuentas en dólares como en Argentina y los bienes durables no son permitidos de ser comercializados en moneda extranjera.

El miembro informante del proyecto de autonomía o independencia del Banco Central, Silvio Costa Filho, del oficialista Republicanos, el partido de la Iglesia Universal, dijo que el banco emisor tendrá también que tener buena gobernanza, foco en combate a la inflación pero con "interés en el crecimiento económico y el empleo" y con control parlamentario.

El proyecto prevé que no coincidan los mandatos de 4 años de los directores del Banco Central.

El titular del Banco Central es Roberto Campos Neto, miembro de una familia de economistas vinculadas a los sectores financieros del país y nieto de Roberto Campos, ministro de Planificación entre 1964 y 1967, en el inicio de la dictadura militar que duró hasta 1985.

La autonomía del Banco Central abrirá espacio para la creación de un ministerio más, de Seguridad Pública, una exigencia del grupo de derecha parlamentaria conocido como Centrao, que se transformó en el principal escudo de Bolsonaro contra los pedidos de impeachment en su contra.

El gobierno se encuentra en medio de una discusión interna y con presión de los camioneros autónomos, una de las bases del bolsonarismo, para que el presidente reduzca el precio del gasoil, que la estatal Petrobras administra de acuerdo con el precio internacional.

"El pueblo está empobreciendo, perdió el poder de compra, necesitamos soluciones que no son fáciles, ahora vienen otros con impeachment en mi contra. ¿Me quieren sacar?, ¿a quién quieren poner en mi lugar? Los que quieren mi lugar que presenten soluciones ahora, tengo humildad para acoger cualquier solución, sea cual sea", afirmó el mandatario.

El dirigente ultraderechista dijo que pretende negociar reducción de impuestos. "Lo peor puede ocurrir, lo mejor sería que podamos negociar en un momento pacífico", dijo Bolsonaro a seguidores en la puerta del Palacio de la Alvorada, donde criticó la política de cuarentenas.

"El desempleo, la política de quedarse en casa también mata", subrayó y ratificó que su gobierno no intervendrá en la política de precios y sí intentará reducir impuestos al combustible.

El gobierno continuó hoy la política de privatización por tramos de las subsidiarias y operaciones de la petrolera Petrobras.

La conducción de la petrolera estatal de capital abierto puso a la venta el 50% de las refinerías, ocho.

Este lunes vendió la refinería Refinaria Landulpho Alves (Rlam), en el estado de Bahía, por 1.650 millones de dólares, en una subasta vencida por el fondo de inversión Mubadala Capital, de Abu Dhabi, (Télam)