El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, saludó hoy a una manifestación de "cristianos y ruralistas" simpatizantes, convocada en respuesta a su pérdida de popularidad y las críticas por el manejo de la pandemia, que ya dejó más de 430.000 muertos en Brasil y por lo cual lo están investigando en el Congreso.

Cientos de camiones llegaron a Brasilia atendiendo el llamado de Bolsonaro, quien convocó a movilizaciones en varias ciudades del país, luego que una encuesta nacional lo diera abajo del expresidente y líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva para las presidenciales del año próximo.

"Cristianos y ruralistas en apoyo al presidente Bolsonaro", publicó en sus redes sociales sobre la llamada "Marcha de la Familia Cristiana por la Libertad", que promovió en casi todas las capitales estatales del país, donde se registran más de 2.000 muertos diarios a causa de la Covid-19.

Brasil, segundo país con mayor número de fallecidos por Covid-19 después de Estados Unidos, enfrenta dificultades para adquirir las vacunas necesarias para inmunizar a su población de 212 millones de personas, pero, además, Bolsonaro se opuso a cualquier restricción y descalificó a los gobernadores que dispusieron alguna variante de cuarentena.

Su popularidad está en un mínimo histórico de 24%, según una encuesta publicada esta semana por el reconocido instituto Datafolha, que reveló además que 49% de los brasileños son favorables a un juicio político, y que el expresidente Lula ganaría en las elecciones de 2022.

Según la agencia de noticias estatal Brasil, Bolsonaro primero sobrevoló en un helicóptero la manifestación y después apareció a caballo para encontrarse con las decenas de miles de seguidores que se reunieron desde temprano en la Explanada de los Ministerios, centro del poder en Brasilia.

Estuvo acompañado por la ministra de Agricultura, Tereza Cristina, y guardias de seguridad.

Bolsonaro agradeció a los ruralistas y a los camioneros, y atacó nuevamente a "algunos gobernadores y alcaldes" que impusieron medidas de restricción de circulación para contener la pandemia.

En un breve discurso, el mandatario también volvió a la carga contra el sistema electrónico de votación vigente en Brasil, que suele cuestionar, y advirtió que "si no tenemos voto (impreso) auditado, ese canalla, por fraude, gana las elecciones del año que viene", en referencia a Lula y al fantasma de fraude que intenta crear.

La defensa del voto impreso fue central también en la pequeña manifestación de San Pablo, en donde menos de cien personas se agolparon en la icónica Avenida Paulista vestidos con los colores de la bandera brasileña, según la agencia de noticias AFP.

En otras capitales nacionales, pequeñas movilizaciones respondieron al llamado del presidente.

Además de la defensa del voto impreso, los manifestantes se centraron en la defensa de una agenda religiosa y se pronunciaron contra el Supremo Tribunal Federal y el Congreso, que de alguna manera sirvieron de contrapeso frente a la insistencia de Bolsonaro en rechazar las medidas de cuarentena dictadas por gobernadores y alcaldes.

Antes de la concentración, el presidente había almorzado en el Centro de Tradiciones Gaúchas, en Brasilia, con representantes de la agroindustria que organizaron la protesta.

(Télam)