En un viaje que tendrá como eje el pedido de perdón a los pueblos indígenas tras los abusos cometidos en internados católicos, el papa Francisco viajará a Canadá a fines de julio, informó hoy el Vaticano.

El pontífice, de 85 años, recorrerá 19.246 kilómetros para visitar las ciudades de Edmonton, Quebec e Iqaluit para pronunciar nueve discursos, en un viaje que fue confirmado hoy luego de que el Papa haya tenido que posponer una visita a África prevista para inicios del mes que viene a causa del dolor que arrastra en su rodilla derecha.

El Papa partirá desde Roma el domingo 24 por la mañana y llegará al mediodía local a Edmonton, donde se quedará hasta el miércoles 27 con una agenda que incluirá encuentros con las poblaciones indígenas First Nations, Métis e Inuit.

El 27, Francisco irá a Quebec, en el este del país, donde tendrá reuniones políticas, con el primer ministro, Justin Trudeau, y con poblaciones indígenas, además de celebrar una misa el jueves 28.

El viernes 29, en su último día en Canadá, Jorge Bergoglio viajará hacia Iqaluit, en el norte canadiense, para reunirse con pueblos indígenas de la zona y partir por la tarde hacia Roma, donde aterrizará el sábado 30.

El de Canadá será el segundo viaje del año para el Papa, tras el que hizo el 2 y 3 de abril a Malta, y luego de haber pospuesto la visita prevista entre el 2 y el 7 de julio a República Democrática del Congo y Sudán del Sur.

Los casos de abusos, por los que el Papa ya recibió a los pueblos indígenas en el Vaticano a fines de marzo, se dieron entre mediados del siglo XIX y fines del XX en muchos de los 139 internados organizados por el Estado canadiense para imponer las tradiciones occidentales a unos 150.000 nativos de entre 3 y 16 años, que fueron gestionados en muchos casos por instituciones católicas anglicanas y protestantes, que ya trabajaban en el ámbito educativo y estaban presentes entre los indígenas.

Según las investigaciones que salieron a la luz en los últimos años, en estos internados estaban malnutridos, se les prohibía usar su nombre, su idioma y debían asimilar la cultura cristiana. También se han destapado episodios de violencia, castigos o abusos.

De acuerdo a las estimaciones de los pueblos indígenas, unos 4.100 niños fallecieron en estos internados y muchos fueron además enterrados en fosas comunes sin identificación.

Como antecedente a las reuniones que Francisco encabezará esta semana, en 2009 grupos de indígenas canadienses se reunieron con Benedicto XVI y apreciaron su petición de perdón.

A fines de 2015, la Comisión de la Verdad y Reconciliación canadiense hizo público un informe con 94 "llamadas a la acción", incluido un pedido para que la Santa Sede pidiera disculpas a los sobrevivientes de las escuelas residenciales y a sus familias por el papel de la Iglesia católica "en el abuso espiritual, cultural, emocional, físico y sexual de los niños de Firsts Nation, Inuit y Métis en las escuelas Católicas residenciales". (Télam)