A seis meses de las internas partidarias y a ocho de las próximas elecciones presidenciales, en Colombia al menos 60 dirigentes, exministros, legisladores, representantes de organizaciones sociales e independientes adelantaron ya sus aspiraciones de pelear por la jefatura de la Casa de Nariño, un número inusual de postulantes que parece responder a una suma de factores, entre ellos uno clave: la chance real de que la derecha no pueda retener el poder.

Se da por hecho que las internas de marzo reducirán drásticamente el número de postulantes, mientras se perfilan hacia la elección final tres grandes bloques: la izquierda nucleada en el Pacto Histórico, con buenas perspectivas, según las encuestas; el centro liberal y la centroizquierda agrupada en la Coalición de la Esperanza; y la derecha reunida en una alianza que casi con seguridad hegemonizará el gobernante Centro Democrático.

"Es bien importante analizar esto de la cantidad de candidatos. Hasta hoy rondan los 30. ¿Por qué se genera este fenómeno? Un primer elemento es que estamos ante un fin de ciclo, de más de 20 años, en el que uribismo fue mayoría. Eso hizo que muchos sectores independientes, de centro, liberales, se animen a participar electoralmente. Hay un incentivo en la posibilidad de llegar al poder", evaluó el sociólogo Alexander Gamboa.

Maestro en Estudios Latinoamericanos, docente de la Facultad de Sociología de la Universidad Santo Tomás e investigador en paz, resolución de conflictos y violencia, Gamboa descree que vayan a llegar muchos candidatos a las elecciones generales del 29 de mayo.

Para el analista, "en Colombia importan mucho las coaliciones" porque es "imposible que un aspirante sin una alianza pueda llegar a la Presidencia". "En marzo se abre el espacio de las consultas interpartidistas y quedarán menos", pronosticó, en declaraciones a Télam.

A esos 30 aspirantes que menciona Gamboa se suma una cantidad casi idéntica de independientes, que buscarán presentarse a través de la juntada de firmas.

Ya el mapa de partidos es el país es inusual: en Colombia existe un número alto de fuerzas, producto de una marcada fragmentación social y de escisiones continuas, lo que de alguna manera se refleja también en las dos cámaras del Congreso, la de Representantes y el Senado.

De los postulantes con respaldos partidarios, se perfilan para el año próximo tres alianzas.

En primer lugar, Pacto Histórico, integrado por Colombia Humana, La Fuerza de la Paz, Soy porque Somos, Polo Democrático y el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), entre otros, y capitaneado por el excandidato presidencial Gustavo Petro.

Como las encuestas de intención de voto lo posicionan muy bien, se da por hecho que Petro será el candidato, aunque todavía debe sortear una interna con otros dirigentes que expresaron su deseo de pelear por la jefatura del Estado: el senador Roy Barrera, la activista ambiental Francia Márquez, la líder indígena Aralis Guariyú y el también senador Alexander López.

A ellos podrían sumarse el liberal Luis Fernando Velazco y los congresistas Inti Asprilla y Katherina Miranda, estos dos últimos de la Alianza Verde, una fuerza que aparece dividida sobre qué hacer en el futuro.

En segundo lugar, la Coalición por la Esperanza, una fuerza con perfil de centroizquierda o de centro moderado, cuya fortaleza parece radicar en las gestiones de sus mentores más que en estructuras partidarias, y que aún debate el mecanismo para decidir su postulante.

Sergio Fajardo, Enrique Peñalosa, Humberto De la Calle, Jorge Robledo, Juan Manuel Galán y Juan Fernando Cristo son las caras visibles de la fuerza, y con mayor o menor entusiasmo, todos pretenden la candidatura presidencial.

Estos dos grandes bloques, el Pacto Histórico y la Coalición por la Esperanza, hicieron sendos llamados al por ahora independiente Alejandro Gaviria, exministro, exrector de la Universidad Los Andes y declarado aspirante a la Presidencia, a discutir propuestas para sumarlo.

Y en tercer lugar, la Gran Alianza Republicana o Coalición por la Libertad, los dos nombres que se barajan para un entendimiento de la derecha y centroderecha, en el que ya pululan varios nombres, con la particularidad de que la caída de la popularidad del presidente Iván Duque no obliga a que el candidato elegido sea finalmente del uribista Centro Democrático.

"La baja popularidad del Gobierno, el estallido social, la crisis económica y el aumento de la violencia pese a los acuerdos de paz hicieron que el uribismo perdiera gran parte de su capital político. Hoy sus candidatos y propuestas no tienen más que el 15, como mucho el 20% de apoyo. Y eso va a marcar algo en la derecha", evaluó Gamboa.

Dentro del uribismo anunciaron sus postulaciones el exministro Oscar Iván Zuluaga –ya la intentó en 2104 y perdió el balotaje frente a Juan Manuel Santos-, María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Rafael Nieto y Edward Rodríguez.

La fuerza adelantó que el 22 de noviembre anunciará quien encabezará la fórmula para llegar a la interna de marzo con un aspirante único.

Se descuenta que en esta alianza estarán el Partido de la U, el Conservador, Cambio Radical y Colombia Justas Libres. Una chance es que cada fuerza tenga un candidato, y de ellos salga el postulante final. El exministro Juan Carlos Echeverry podría ser uno de ellos.

La Alianza Verde, en tanto, enfrenta una fuerte división interna por dos sectores que propician estrategias distintas. Aun sí, los exgobernadores Carlos Amaya y Camilo Romero y los senadores Antonio Sanguino, Jorge Londoño, Iván Marulanda y Sandra Ortiz especulan con pelear la candidatura.

A todos ellos deberían sumarse los elegidos por el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA), el partido cristiano que podría sin embargo acompañar a la alianza de derecha, y por Comunes, la fuerza que derivó de la reconversión de las FARC.

Gamboa también propone una segunda explicación para la acumulación de aspirantes a la Presidencia.

"Iván Duque fue elegido por (Álvaro) Uribe, pese a que era muy joven, poco conocido y con poca experiencia en la cuestión pública. Uribe no tiene hoy esa fuerza, pero generó la idea de que candidatos sin tantos pergaminos pueden llegar a la Presidencia. Colombia tiene una tradición muy fuerte de apellido, linajes, casas tradicionales del poder político. Pero la llegada de Duque hizo que de alguna u otra manera se considere que alguien sin experiencia puede llegar", aseguró el analista.

(Télam)