El embajador chino en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Zhang Jun, pidió hoy al Reino Unido que deje "de interferir en los asuntos interiores" de su país tras una intervención de Londres sobre la minoría musulmana de la Etnia Uigur durante una reunión del Consejo de Seguridad sobre la lucha antiterrorista.

El diplomático denunció un "ataque puramente político" y "sin fundamento" del Reino Unido, tras una intervención del ministro británico James Cleverly criticando la violación de los derechos humanos en Xinjiang bajo el pretexto de la lucha antiterrorista.

El acalorado intercambio entre China y Reino Unido se produjo luego de que Londres, denunciando la "barbarie" de Beijing hacia los uigures, anunciara medidas destinadas a impedir que las mercancías ligadas a los trabajos forzados de esta minoría musulmana en Xinjiang lleguen a los consumidores británicos.

"El representante del Reino Unido se salió del tema de debate hoy y lanzó ataques sin fundamento contra China que rechazamos fuertemente", replicó de su lado Zhang Jun, citado por la agencia de noticias AFP.

"Como víctima del terrorismo, China tomó medidas decisivas para luchar firmemente contra el terrorismo y el extremismo y nuestras acciones son razonables, basadas en nuestras leyes, y en conformidad con la práctica establecida por los países del mundo", añadió.

Durante la videoconferencia organizada por Túnez, el presidente en ejercicio del Consejo de Seguridad, James Cleverly, encargado para Medio Oriente y el norte de África, reconoció que el combate frente al terrorismo justifica "tomar medidas extraordinarias".

"Pero, demasiado frecuentemente la lucha antiterrorista es utilizada para justificar violaciones flagrantes de los derechos humanos y la opresión", indicó, citando a los uigures.

Según expertos extranjeros, más de un millón de uigures están detenidos en campos de reeducación política, algo que China desmiente y afirma que se trata de centros de formación profesional destinados a alejarlos del terrorismo y del separatismo tras los atentados que se les atribuye.

Entretanto, el Gobierno británico dijo hoy que se asegurará de que "ninguna empresa que se beneficie de los trabajos forzados" de la minoría musulmana en China "pueda hacer negocios en el Reino Unido".

El ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, aseguró ante el parlamento que existen "pruebas de la escala y la gravedad de las violaciones de los derechos humanos que se están perpetrando en la provincia china de Xinjiang contra los musulmanes uigures".

"Detención arbitraria, reeducación política, trabajos forzados, tortura, esterilización forzada", enumeró.

Y anunció "una serie de nuevas medidas para enviar un claro mensaje de que estas violaciones de los derechos humanos son inaceptables, y para proteger a las empresas y organismos públicos del Reino Unido de cualquier implicación o vinculación con ellos".

Las relaciones diplomáticas entre Londres y Beijing son tensas desde hace tiempo debido principalmente a la situación de los opositores prodemocracia en Hong Kong, excolonia británica retrocedida a China en 1997 bajo el compromiso de que conservaría sus libertades. (Télam)