En medio de la crisis mundial por la pandemia de coronavirus, que causó estragos no sólo en términos humanos sino también económicos en todo el planeta, el Gobierno de China anunció que había culminado con éxito su programa de décadas para la erradicación de la pobreza, iniciativa que permitió rescatar de esa condición estructural a unas 100 millones de personas.

El reporte que presentó el presidente Xi Jinping en la sesión de apertura del año legislativo 2021 no resultó una sorpresa para el economista y magister en Relaciones Internacionales Gustavo Girado, director del posgrado en Estudios en China Contemporánea de la Universidad de Lanús (UNLa), quien interpretó el informe oficial del mes pasado como el corolario de una política planificada a partir de fines de la década del 70, cuando el gigante asiático inició sus planes de apertura.

"Los anuncios de Xi Jinping están de acuerdo con lo que habían planeado el Gobierno y el Partido Comunista desde la apertura comandada por Deng Xiaoping a fines de la década del '70, cuando el país tenía una economía muy empobrecida y con una enorme población campesina en la misma condición", explicó el catedrático en charla con Télam.

"Primero se pusieron en práctica las 'zonas económicas exclusivas' en el oriente del país, que dieron inicio al desarrollo industrial y que, ante el éxito que tuvieron, se replicaron luego en otras zonas", añadió Girado, autor del libro "Cómo hicieron los chinos. Algunas de las causas del gran desarrollo del gigante asiático" (ed. Astrea), publicado en 2017.

Para el especialista en China, el secreto del éxito en la transformación de ese país se origina en que Beijing "supo que para jugar las reglas del capitalismo a nivel mundial tenía que entenderlas y, por eso, pidió ingresar a la OMC (Organización Mundial del Comercio) y al Banco Mundial, por ejemplo".

En su mensaje ante el Parlamento, el presidente Xi celebró: "En este momento importante de acogida del primer centenario de la fundación del Partido Comunista de China las batallas decisivas de nuestro país para la erradicación de la pobreza han culminado con pleno éxito, haciendo que toda la población rural necesitada de 98,99 millones de personas se haya liberado de la pobreza, que los 832 distritos así considerados se hayan quitado el sambenito de 'distrito pobre' y que las 128 mil aldeas pobres hayan salido de esa condición".

"Desde el XVIII Congreso Nacional del Partido (2012), hemos sacado una media anual de más de diez millones de personas de la pobreza, cifra que equivale a la población de un país mediano", añadió el líder, sucesor de Hu Jintao en la Presidencia desde marzo de 2013.

El proceso gradual y significativo de reducción de la pobreza por parte de China es una cuestión que ha sido reconocida por distintas voces, como el surcoreano expresidente del Banco Mundial Jim Yong Kim (2012-2019), quien aseguró en 2017 que el hecho de que el país asiático haya sacado de la pobreza a más de 800 millones de personas con sus reformas económicas debía ser leído como "una gran historia en la historia de la humanidad".

Más recientemente, hace unos días, el secretario general de la ONU, António Guterres, envió una carta de felicitación a Xi por la reducción de la pobreza en China y en el mensaje dijo que ese "resultado extraordinario" era "motivo de esperanza e inspiración" para todo el mundo.

Por su parte, Girado, en diálogo con Télam, señaló que el rescate de millones de ciudadanos pobres por parte de China fue posible a partir de la implementación de "diversos planes quinquenales, en los que buscó hacerse del conocimiento encerrado en las manufacturas, del cual no era dueño, entregando a cambio el acceso potencial a su mercado".

"Las transnacionales, paulatinamente, aceptaron esa propuesta y consiguieron hacerse del mercado tecnológico chino", planteó, aunque luego remarcó: "Hoy China cuenta con empresas de alta tecnología y es altamente competitiva frente a compañías estadounidenses y de la Unión Europea".

"Para el 2021, y en el marco del centenario de la creación del Partido Comunista Chino, se estima que no va a haber más pobres y para el 2049, que son los 100 años de la fundación de la República (Popular), se espera llegar a una estructura de distribución del ingreso que la convierta en una sociedad 'modestamente acomodada´, donde va a estar la mayor clase media del mundo, que va a ser superior a la suma de toda la clase media estadounidense y europea", vaticinó Girado.

Para el economista y especialista en el gigante asiático, un punto a destacar es el escenario cultural en el que se dio este proceso: mientras las autoridades hicieron que el país ingresara en el terreno del capitalismo para competir y ganar mercados, su población mantuvo una forma de ser austera, ahorrativa, lejos de la vida basada en el crédito y las deudas, que en general llevan adelante las sociedades occidentales, sobre todo la estadounidense.

En la relación con el resto del mundo, China ha sabido adaptar su cultura y su condición social y económica para obtener lo que necesita y, a su vez, hacer negocios.

"China tiene soja, pero necesita más y se la compra a la Argentina, y lo mismo hace con el cobre de Chile, el oro en Perú y el petróleo en Venezuela, o los pescados en Ecuador, por poner algunos ejemplos", describió.

Otro elemento central, destacó Girado, es el desarrollo del pueblo y el ascenso en la escala social que acompañó este proceso -gradual- de erradicación de la pobreza extrema.

Para Girado, la llamada 'cultura del trabajo' es obviamente uno de los fundamentos de las transformaciones y mejoras económicas y de la calidad de vida, aunque se trate de una cuestión inherente a todo Asia.

Los datos parecen demostrar que el plan que ideó la conducción comunista hace más de 40 años aún no se completó, pero el anuncio de la erradicación de la pobreza y, más aún en medio de una pandemia que sepultó al mundo entero en una crisis económica, marca un éxito histórico para la potencia que hace años amenazó y trastocó el mundo unipolar que lideraba EEUU desde el final de la Guerra Fría.

(Télam)