China advirtió hoy que "no dudará en iniciar una guerra" si Taiwán se declara independiente, tras una reunión en Singapur en la cual su ministro de Defensa y el de Estados Unidos confrontaron sus posturas sobre la isla separada de hecho de la autoridad de Beijing desde 1949.

El ministro chino, Wei Fenghe, se reunió por primera vez con su par estadounidense, Lloyd Austin, al margen del llamado Diálogo de Shangri-la, un foro de altos cargos militares, diplomáticos y compañías armamentísticas que tiene lugar en Singapur hasta el domingo 12 de junio. 

El estatuto de Taiwán fue objeto de fricciones diplomáticas entre China y Estados Unidos los últimos años. Beijing considera esta isla de 24 millones de habitantes como una de sus provincias, en la cual se refugiaron en 1949 las tropas nacionalistas derrotadas en el continente por las fuerzas comunistas de Mao Tse-tung. 

De hecho, China reitera a menudo su objetivo de recuperar la isla tarde o temprano y, si fuera necesario, por la fuerza.  

"Si alguien se atreve a separar a Taiwán de China, el ejército chino no dudará en iniciar una guerra, cueste lo que cueste", le hizo saber Wei a su par estadounidense, según el vocero del Ministerio de Defensa chino, Wu Qian. 

El ministro también dijo que Beijing "aplastaría" cualquier intento de independencia de la isla y defendería "con determinación la unificación de la patria".

Wei insistió además en que la isla pertenece a China y que Estados Unidos no debería "usar Taiwán para contener a China", según el Ministerio. 

Austin, por su parte, "reafirmó la importancia de la paz y la estabilidad en el estrecho (de Taiwán)", que separa la isla del continente, informó la agencia de noticias AFP.

El secretario de Defensa también expresó su rechazo a "cambios unilaterales del statu quo" e instó a Beijing a "abstenerse de nuevas acciones desestabilizadoras hacia Taiwán", según el Pentágono. 

Las tensiones alrededor de Taiwán se intensificaron en las últimas semanas, sobre todo por las incursiones en mayo de aviones militares chinos en la Zona de Identificación de Defensa Aérea ("Adiz") de Taiwán, la mayor operación de este tipo desde principios de año.

Durante una visita a Japón a finales de mayo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sorprendió al afirmar que Washington defendería militarmente a Taiwán si China invadiese la isla. 

Poco después, la Casa Blanca matizó sus declaraciones y aseguró que la política estadounidense de "ambigüedad estratégica" con Taiwán se mantenía sin cambios. 

Austin es el último alto cargo de Estados Unidos en visitar Asia en un momento en que Washington pretende volver a centrar su política exterior en la región desde la guerra de Ucrania.

La ofensiva rusa es de hecho otro punto de fricción entre Beijing y Washington, que acusa a China de apoyar tácitamente a Moscú.

China está a favor de que se inicien conversaciones para poner fin a la guerra, pero no condenó la invasión rusa y criticó repetidamente las entregas de armas estadounidenses a Kiev.

Las amplias reivindicaciones de China en el mar de China Meridional también avivaron las tensiones con Washington.

Beijing reclama casi todo el mar, rico en recursos y por el que pasan anualmente miles de millones de dólares en comercio marítimo. Brunei, Malasia, Filipinas, Taiwán y Vietnam también reclaman partes de esa zona.

Austin llegó a Singapur ayer y se reunió hoy con varios de sus homólogos.

Durante una reunión con los ministros de Defensa de Asia del sureste, subrayó que la estrategia estadounidense pretendía "mantener un ambiente de seguridad regional abierto, inclusivo y basado en la ley", según un comunicado del Gobierno de Singapur.

Su declaración se refirió indirectamente a las acciones de China, que busca aumentar su influencia en la región. (Télam)