El gobierno del presidente de Perú, Pedro Castillo, enfrentó en el primer año dos intentos de destitución del mandatario y siete mociones de censuras y 25 de interpelación para sus ministros de parte del Congreso, cifras muy superiores a las de sus antecesores.

Según estadísticas del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), las acciones contra la administración de Castillo, que derivaron en la censura de cuatro ministros, no tienen parangón con lo ocurrido con Alejandro Toledo (2001-06), Alan García (2006-11), Ollanta Humala (2011-16), Pedro Pablo Kuczynski (2016-18) y Martín Vizcarra (2018-20).

Kuczynski y Vizcarra, finalmente destituidos, enfrentaron en promedio anual 1,2 y 0,8 mociones de vacancia, mientras el actual mandatario, que cumple mañana sus primeros 12 meses en funciones, ya suma dos, fracasadas ambas por no alcanzar los 87 votos requeridos (sobre 130 totales). Contra los otros expresidentes no hubo intentos de destitución.

Asimismo, siete ministros de Castillo enfrentaron la guillotina de la censura, aunque tres se salvaron. Humala tenía hasta ahora el récord en esas mociones, con 12 a lo largo de sus cinco años, pero solo una se tradujo en destitución. A García no le tumbaron ninguno.

Las 25 interpelaciones a los ministros también indican que el gabinete de Castillo vivió bajo asedio. En su primer año, el equipo de García tuvo nueve; el de Humala, siete; los de Kuczynski y Vizcarra, cuatro, y el de Toledo, tres.

“Los datos de las dos últimas décadas hablan por sí solos”, señaló el Celag. El número de ministros del actual gobierno destituidos por el Congreso pudo ser considerablemente mayor, pero varios renunciaron o fueron relevados por el presidente cuando su censura parecía inevitable.

Tres partidos, el fujimorista Fuerza Popular (FP), el ultraconservador Renovación Popular y el liberal (en lo económico, pero con tendencias autoritarias en lo político) Avanza País, estuvieron al frente de las iniciativas. Las bancadas de izquierda se mantuvieron en la defensa del gobierno, y las de centroderecha y centro fueron el fiel de la balanza.

Los esfuerzos más notorios se concentraron en la vacancia, como se denomina a la destitución del jefe del Estado.

Toledo, García y Humala no sufrieron ningún intento de esas características en sus quinquenios, mientras Kuczynski y Vizcarra -este último, a su vez disolvió un Congreso-, sobrevivieron a un primer intento de vacancia pero cayeron en el segundo.

La acción del Legislativo contra el Ejecutivo aumentó desde el gobierno liberal de Kuczynski, continuó en el del centrista Vizcarra y se agudizó en el del izquierdista Castillo, en todos los casos en concordancia con una mayor presencia proporcional de FP y sus aliados de derecha dura.

Para analistas peruanos, en esas cifras también juega un papel el hecho de que Castillo cometió permanentes “errores no forzados” en la elección de sus ministros, que muchas veces se convirtieron en blancos de ataques por supuesta ineptitud, por escándalos o por denuncias de corrupción.

Castillo iniciará mañana su segundo año en medio de abiertas advertencias de congresistas de que intentarán sacarlo mediante alguna nueva moción de vacancia o de un proceso de suspensión derivado de las investigaciones que desarrolla la Fiscalía por supuesta corrupción en la adjudicación de obras o en compras del Estado, entre otros hechos.

Si Castillo renunciara o fuera destituido, debe sucederlo su vicepresidenta, Dina Boluarte, además ministra de Inclusión Social, aunque voceros de algunas bancadas ya destaparon la intención de sacarla también a ella, con lo que la jefatura del Estado quedaría eventualmente en la titular del Congreso, Lady Camones.

(Télam)