El capitán de la selección de fútbol iraní declaró hoy que será una "decisión personal" de los jugadores abstenerse de celebrar los goles en el Mundial 2022 en apoyo a las manifestaciones desatadas en Irán por la muerte en septiembre pasado de una joven kurda iraní bajo custodia policial.

"Estamos aquí para cumplir nuestro deber y nuestro deber es jugar al fútbol", explicó el futbolista Alireza Jahanbakhsh, durante una conferencia de prensa en Doha, la capital qatarí, a cuatro días del debut de Irán contra Inglaterra.

"Estamos concentrados para jugar al fútbol; desde que soy pequeño sueño con jugar para el equipo nacional y es lo mismo para el resto de los jugadores", argumentó.

El capitán del equipo expresó: "Estamos aquí para respetar la camiseta y nuestro equipo nacional, para aportar felicidad al pueblo iraní, el asunto de la celebración es una decisión personal, propia de cada jugador".

"Estamos a cuatro días del partido más importante de nuestras vidas y estamos concentrados en la Copa del Mundo", precisó Jahanbakhsh, informó la agencia de noticias AFP.

Consultado por la posibilidad de que algunos jugadores iraníes no canten el himno nacional en apoyo a los manifestantes, respondió que ese asunto estaba en "conversaciones" y que sería asumido de manera "colectiva".

Por su parte, el arquero Alireza Beiranvand coincidió en que celebrar o no un gol era una decisión "personal" y que los jugadores del equipo deseaban aportar "felicidad a los iraníes" y pasar la fase de grupos "por primera vez en su historia"

Irán vive una ola de violencia desde que Mahsa Amini, una kurda iraní de 22 años, murió el 16 de septiembre pasado en un hospital de Teherán.

El deceso se produjo tres días después de que Amini fue detenida por la policía de la moral porque tenía mal puesto el velo que según el código de vestimenta de la República Islámica debía cubrir su cabello.

Autoridades dijeron que murió de causas naturales, por una enfermedad preexistente, pero su familia dijo que creía que pudo haber sido golpeada.

La protesta, nacida del rechazo de las restricciones de vestimenta impuestas a las mujeres y de la indignación suscitada por la muerte de la joven, evolucionó en un movimiento dirigido contra la teocracia en el poder desde la revolución islámica de 1979.

Según un balance divulgado el sábado pasado por Iran Human Rights (IHR), una ONG con sede en Oslo, al menos 326 manifestantes murieron en la represión de las protestas.

Las autoridades iraníes acusan a Estados Unidos, enemigo acérrimo de Irán, de estar detrás de las protestas, que califican de "disturbios".

En este contexto, varios jugadores del equipo nacional expresaron su apoyo a este levantamiento en redes sociales, con brazaletes negros durante los partidos o con el rechazo a cantar el himno.

Uno de los cracks que se solidarizó fue Sardar Azmoun, que publicó varios mensajes en redes sociales en los que expresó su apoyo al movimiento de protestas y denunció la represión en su país.

Su cuenta de Instagram, seguida por cerca de cinco millones de personas, estuvo inaccesible durante varios días, antes de ser restablecida.

Irán arrancará su andadura en la Copa del Mundo de Qatar el próximo 21 de noviembre contra Inglaterra en el grupo B.

Después se enfrentará a Gales el 25, antes del último partido contra Estados Unidos el 29, en una revancha simbólica del histórico partido de 1998, ganado por Irán (2-1). (Télam)