Los candidatos a presidente de Colombia para las elecciones del 29 de mayo próximo salieron públicamente a condenar las ejecuciones de al menos 120 civiles, la mayoría pobres, a manos de militares que los hicieron pasar por guerrilleros muertos en combate, delito que fue confesado por los propios efectivos del Ejército ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

“Siempre estaré desde el lado de las víctimas, siempre. Aquí hay un hecho más que doloroso y es el tema de los ‘falsos positivos’, tiene que existir el castigo más fuerte para estos sinvergüenzas que portaron las armas y los uniformes del Estado, asesinaron a jóvenes indefensos para presentarlos justamente como guerrilleros, eso no es tolerable”, dijo el candidato de la derecha, Federico Gutiérrez (Equipo por Colombia), citado por el diario El Nuevo Siglo.

A su turno, el candidato de la coalición Centro Esperanza, Sergio Fajardo, señaló que “esta situación nos tiene que estremecer a todos, nosotros no nos merecemos ese país, los 'falsos positivos' nunca debieron haber ocurrido y debemos garantizar que en ningún escenario vuelvan a ocurrir, el Estado traicionó la confianza de la ciudadanía. Hoy tenemos la obligación de recuperarla, tenemos que sanar las heridas”.

En tanto, el senador Gustavo Petro, candidato de la coalición del Pacto Histórico (izquierda, favorito en los sondeos), subrayó que “la política de seguridad basada en número de bajas y enemigo interno llevó a personas de la Fuerza Pública a ser juzgadas por crimen de guerra. Cambiaré la doctrina de seguridad por una humana, donde el delito se vea en su complejidad de causas y los indicadores sean de vida”.

El también senador John Milton Rodríguez, candidato por el Partido Colombia Justa Libres, de base cristiana, señaló que “frente a las declaraciones de exmilitares en su responsabilidad con los ‘falsos positivos’ se requiere toda la verdad y que se asuman las consecuencias por parte de los respectivos responsables, como debe de ser”.

Por su lado, Rodolfo Hernández (Liga de Gobernantes Anticorrupción) dijo: “Me duele mucho que se sepa cómo fueron los asesinatos cometidos por el Ejército, pero nunca se toque al que dio la primera orden. Yo soy víctima de la guerrilla, pero eso no quiere decir que yo por llegar a la Presidencia de la República me vaya a vengar. Al contrario, estoy listo para ofrecerles a todos los brazos armados de la guerrilla adherirse al proceso de paz”.

Militares retirados de Colombia protagonizaron anteayer en una audiencia de la JEP un hecho inédito e histórico, al confesar su responsabilidad en el asesinato de unos 120 jóvenes campesinos y desocupados que presentaron luego como guerrilleros muertos en combate, frente a familiares de las víctimas y en busca de penas alternativas a la cárcel.

La audiencia fue en Ocaña, en el departamento Norte de Santander, en la misma población en la que cometieron sus crímenes en la década del 2000, y representó uno de los encuentros más fuertes desde que se conocieron las primeras denuncias por "falsos positivos", como la prensa llamó a estos casos.

Probablemente se haya tratado de una de las únicas oportunidades en que los acusados admitan crímenes de guerra y de lesa humanidad ante un tribunal.

Unos 50 familiares de esos 120 jóvenes había entrado en fila a un teatro universitario de esta población con fotografías de sus parientes.

Se sentaron cara a cara frente a los victimarios de sus parientes y cinco jueces del tribunal surgido del histórico acuerdo de paz de 2016, que a lo largo de dos días de sesiones escucharon los relatos de un general, cuatro coroneles, cinco oficiales y un civil que colaboró en los crímenes. (Télam)