El canciller Bruno Rodríguez Parrilla cuestionó hoy la voluntad del Gobierno de Estados Unidos de ayudar al pueblo de Cuba en el tema de las remesas que envían los emigrados desde ese país a la isla, limitadas durante la gestión del expresidente Donald Trump.

"Si el Gobierno Estados Unidos desea ayudar al pueblo cubano, podría eliminar el límite de las remesas a 1.000 dólares por trimestre, la suspensión de las no familiares, la prohibición de envíos desde terceros países a través de Western Union y la imposibilidad de tramitarlas mediante Fincimex y AIS (ambas empresas cubanas)", propuso el canciller cubano en su Twitter.

El lunes, el presidente estadounidense Joe Biden había dicho que estudiaría la prohibición al envío de remesas a Cuba de no familiares y el tope a las de familiares, y ordenó al Departamento de Estado la creación de un grupo de trabajo para revisar esa política.

A su vez, el demócrata propuso que otro grupo de trabajo revise el posible aumento del personal en su embajada en La Habana, prácticamente cerrada desde 2017 por órdenes de su antecesor.

En los últimos tres meses de 2020, la gestión de Trump recrudeció las sanciones contra entidades financieras cubanas, entre ellas la Financiera Cimex S.A. (FINCIMEX), y American International Services (AIS), lo que provocó el cierre de más de 400 oficinas de la compañía estadounidense Western Union, a través de la que se tramitaban las remesas desde Estados Unidos.

Junto al turismo, las remesas familiares que llegan desde el exterior son una de las principales fuentes de ingreso del pueblo cubano, severamente castigado por la escasez de productos de primera necesidad, el desabastecimiento, debido al bloqueo estadounidense sobre la isla, el impacto negativo de la pandemia de la Covid-19 y las nuevas políticas de transición económica del Gobierno, que dispararon la inflación.

Las remesas en efectivo durante 2019 se estimaron en unos 3.171 millones de dólares, mientras que el envío en mercancías alcanzó los 2.900 millones de dólares, en un año en que viajaron a la isla 623.972 cubanos residentes en el extranjero, de ellos más de 552.000 desde Estados Unidos.

Las prohibiciones de vuelos a la mayoría de los aeropuertos cubanos desde Estados Unidos como parte de las más de 240 sanciones impuestas por el Gobierno de Trump, el recorte del flujo de remesas, la falta de liquidez financiera en Cuba al desplomarse el turismo internacional a causa de las pandemia del coronavirus, y la creciente inflación especialmente sobre los bienes de consumo básico, entre otras razones, alimentaron una crisis económica en la isla. (Télam)