El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, adelantó hoy que propondrá a los líderes de la Unión Europea (UE) la adopción de sanciones a funcionarios rusos, en el marco de la tensión diplomática con el Kremlin por la situación del líder opositor Alexey Navalny.

"Los países miembros [del bloque] decidirán el próximo paso. Podrán incluir sanciones. Y presentaré propuestas concretas", adelantó Borrell en un discurso ante el Parlamento Europeo para ofrecer detalles de su visita a Moscú la semana pasada.

Los líderes de la UE tienen en agenda una cumbre para el 25 y 26 de marzo próximo, cuando pretenden discutir las relaciones del bloque con Rusia.

"La actual estructura de poder en Rusia, que combina intereses económicos y control político y militar, no deja espacios para un estado de derecho democrático", dijo el diplomático español, citado por la agencia AFP.

En su resumen de la visita, Borrell dijo que pretendía sondear la disponibilidad del Gobierno ruso en aprovechar la oportunidad para un "diálogo más constructivo" y evitar así el deterioro de las relaciones, pero que al fin de la gira concluyó que las condiciones no están dadas.

Rusia, recordó Borrell, es un importante vecino de la UE, y, por ello, "debemos definir un modus vivendi para evitar la confrontación permanente".

La visita de Borrell a Moscú coincidió con la expulsión que ordenó Rusia de diplomáticos de Alemania, Suecia y Polonia a los que acusó de "injerencia" durante las protestas por la liberación de Navalny.

Ayer, esos países europeos devolvieron la estocada y anunciaron, casi en simultáneo, la expulsión de diplomáticos rusos.

Inmediatamente después, el Gobierno ruso rechazó la decisión de los países europeos: "La decisión tomada hoy por Polonia, Alemania y Suecia es infundada y hostil", declaró la vocera de la Cancillería rusa, Maria Zajarova, a la cadena de televisión pública Rossia 1.

El propio canciller Serguei Lavrov se quejó de que estos "países occidentales intentan convertir el tema de Navalny en uno de los principales en el diálogo" bilateral y multilateral con Moscú.

Navalny está preso desde el 17 de enero, cuando regresó a Moscú desde Alemania, donde se recuperó de un envenenamiento que atribuye al presidente ruso, Vladimir Putin, y que éste ha negado una y otra vez.

Hace una semana, la Justicia rusa decidió que Navalny había incumplido las condiciones de una condena en suspenso que tenía al salir del país y viajar a Alemania y, por eso, dictaminó que deberá terminar de cumplir en la cárcel su sentencia: dos años y ocho meses.

Mientras la UE y Estados Unidos redoblan su presión y amenazas frente a Rusia por esa detención y otras 10.000 de simpatizantes y aliados en menos de un mes, el canciller ruso, Lavrov, llamó a sus pares occidentales a buscar avanzar en una agenda común y desmintió otra vez las acusaciones de envenenamiento al líder opositor. (Télam)