El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, utilizó hoy su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas para atacar a su rival en las elecciones del 2 de octubre, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, aunque sin nombrarlo directamente.

"Durante mi gestión hemos acabado con la corrupción sistémica que existía en el país. Entre 2003 y 2015, el periodo en el que la izquierda presidió Brasil, el nivel de endeudamiento de Petrobas (...) alcanzó los 170.000 millones de dólares. La persona responsable fue condenada", dijo en referencia a Lula, eximido de los cargos al confirmarse la parcialidad de los funcionarios judiciales que llevaron el caso Lavajato.

Como presidente de Brasil, y siguiendo la tradición de la ONU, Bolsonaro fue el primero de los jefes de Estado y de Gobierno en intervenir ante la Asamblea General, y además de atacar a su rival que lidera todas las encuestas de cara a las elecciones del 2 de octubre, utilizó el atril de la ONU para destacar las políticas económicas de su Gobierno, especialmente durante la pandemia de Covid-19.

En ese sentido, indicó que cuentan con la "autoridad" suficiente para opinar sobre la agenda de salud mundial, "ya que no se escatimaron esfuerzos en salvar vidas y garantizar puestos de trabajo", al mismo tiempo que se ponían en marcha "un amplio programa de vacunación".

"Con más de 210 millones de personas, más del 80% tiene la pauta completa. Todos de manera voluntaria, respetando así su libertad individual", afirmó Bolsonaro, que en su momento minimizó el coronavirus.

Por otro lado, destacó el papel de Brasil como uno de los principales exportadores mundiales de alimentos: "Si no fuera por la agricultura brasileña, el planeta pasaría hambre".

En lo que respecta al medioambiente, Bolsonaro aseguró que "Brasil es parte de la solución y un ejemplo para el mundo", respondiendo así a las críticas a la deforestación en el Amazonas.

"Más del 80% de los bosques no han sido tocados, contrariamente a lo que mencionan los medios", protestó, en declaraciones que cita la agencia de noticias Europa Press.

El presidente brasileño también manifestó que si bien la ONU sirvió para restaurar la paz tras la II Guerra Mundial, el actual conflicto en Ucrania sirve de "alerta" y abogó por "una reforma" para encontrar la paz mundial

"Hemos intentado hacer todo lo posible para ofrecer soluciones negociadas para pacificar los conflictos", subrayó.

Entre esas soluciones, explicó, se encuentra la apertura de sus fronteras para todos aquellos que huyen de los conflictos, mencionando el caso de los 350.000 venezolanos refugiados en territorio brasileño desde 2018.

"También hemos recibido a haitianos, sirios, afganos y ucranianos", enumeró.

El presidente brasileño ofreció hoy en la Asamblea General de la ONU "abrir sus puertas" a los religiosos católicos que "sufren persecución" por el régimen "dictatorial" del nicaragüense de Daniel Ortega.

"Brasil abre sus puertas para acoger a los padres y monjas católicos que han sufrido persecución del régimen dictatorial de Nicaragua", aseguró en declaraciones reproducidas por la agencia de noticias AFP.

En referencia a la guerra en Ucrania, indicó que Brasil se rige por los principios del derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas: "Abogamos por un alto el fuego inmediato, por la protección de civiles no combatientes, la salvaguarda de infraestructuras para ayudar a la población y el mantenimiento de todos los canales de las partes en conflicto".

"Son estos los primeros pasos para encontrar una solución duradera y sostenible. Hemos trabajado en este sentido en Naciones Unidas y otros lugares, hemos intentado evitar obstaculizar los canales de diálogo por la polarización del conflicto", comentó

"Por ello nos oponemos al aislamiento diplomático y económico, pues se hace notar en los precios mundiales de alimentos, combustibles y otras materias primas (...) No nos parece que la mejor manera sea adoptar sanciones unilaterales y selectivas que no cuadran con el derecho internacional", concluyó. (Télam)