El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ratificó un proyecto de ley que permite a la industria veterinaria producir también vacunas contra el coronavirus, lo que permitirá acelerar el proceso de inmunización en el país.

La ley, publicada en el Diario Oficial de hoy, establece que todas las fases relacionadas con la producción (envasado, etiquetado y almacenamiento de vacunas para uso humano) deben realizarse en instalaciones físicamente separadas de las utilizadas para la fabricación de productos destinados a uso veterinario.

La nueva norma autoriza que las estructuras fabriles actualmente destinadas a la elaboración de productos y vacunas para uso veterinario puedan producir a gran escala vacunas contra la Covid-19, según informaciones del portal de noticias G1.

El sector veterinario podrá beneficiarse de esta ley, pero tendrá que seguir los mismos estándares sanitarios y requisitos en materia de bioseguridad exigidos al resto de establecimientos encargados de producir vacunas contra el coronavirus.

El presidente vetó un artículo que incluía incentivos fiscales para las empresas veterinarias que adaptaran sus negocios para producir este tipo de vacunas.

Para el Gobierno, esto supondría una violación de la Constitución, "la cual determina que los beneficios fiscales sólo pueden ser creados por ley en sentido estricto" Además, considera que esto resultaría en la exención de ingresos.

Bolsonaro continuaba hoy cumpliendo sus funciones como mandatario hospitalizado y en observación por una obstrucción intestinal que aún no tiene fecha de alta médica, reseñó la agencia de noticias Europa Press.

El último parte informó anoche que el mandatario ultraderechista estaba evolucionando bien y que la posibilidad de una cirugía estaba prácticamente descartada, aunque seguía internado en observación por una obstrucción intestinal y sin fecha probable de alta.

Asimismo, "se le retiró la sonda nasogástrica y se planea iniciar la alimentación mañana", añadió el parte, que subrayó que el paciente tenía "una evolución clínica satisfactoria".

Desde que fue apuñalado en el abdomen durante un mitin electoral en septiembre de 2018, Bolsonaro pasó por cuatro cirugías relacionadas con el ataque o sus secuelas.

La actual internación tiene lugar en un contexto de crisis política y de erosión de su popularidad, con sospechas de corrupción en contratos negociados por su Gobierno para adquirir vacunas contra la Covid-19 y un avance de la enfermedad que ya dejó casi 540.000 muertos en el país. (Télam)