El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció en las últimas horas que existe la posibilidad de extender un subsidio a los trabajadores informales por tres o cuatro meses a partir de marzo, pero lamentó tener que endeudar al Estado y pidió a los agentes del mercado financiero "no hacerse los irritaditos" por el posible aumento del gasto público para fines sociales ante la pandemia.

En su programa semanal de Facebook que se emite los jueves por la noche, el mandatario dejó atrás su postura de bloquear los proyectos para más ayudas sociales por la pandemia.

El año pasado y por iniciativa del Congreso, fueron entregados 120 dólares mensuales durante seis meses a 65 millones de trabajadores informales.

"La ayuda de emergencia puede volver por tres o cuatro meses a partir de marzo, pero no puede ser algo eterno ya que el país se endeudaría más de lo necesario", dijo.

La relación deuda pública-PBI llegó al 89,1 por ciento 2020, año del mayor déficit fiscal de la historia en virtud de la caída de la recaudación y de los beneficios otorgados a empresas y personas físicas por la pandemia.

"No sabemos el valor del auxilio que generará un enorme endeudamiento. Será seguramente a partir de marzo por tres o cuatro meses, estamos negociando con el parlamento porque tiene que haber responsabilidad fiscal", indicó Bolsonaro.

El presidente también envió un mensaje al mercado financiero, que respaldó toda la política fiscal del ministro de Economía, Paulo Guedes, y su agenda de privatizaciones, incluso en la pandemia.

"A la gente del mercado les pido que no se hagan los irritaditos con esto. Sube el dólar, cae la bolsa. Si no tenemos un rumbo todos vamos a perder, ustedes también. Vamos a dejar de estar irritaditos. ¿Saben lo que es pasar hambre?", dijo el dirigente ultraderechista.

El mandatario volvió a criticar las medidas de contención social contra el coronavirus porque dijo que no permite la recuperación de la economía.

En paralelo, el Congreso planea una enmienda constitucional para poder tomar deuda sin afectar los límites impuestos en el presupuesto, como ocurrió en 2020. (Télam)