El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, retrocedió hoy en su posición y afirmó, en una carta al país, que respetará las decisiones del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), 48 horas después de haber comandado manifestaciones interpretadas como golpistas y que colocaron al país en la mayor crisis institucional desde 1985, cuando terminó la última dictadura militar.

"Quiero declarar que mis palabras, a veces contundentes, tienen que ver con el calor del momento y los embates que siempre apuntaron al bien común", afirmó Bolsonaro en una Carta a la Nación con el objetivo de detener la sangría política de sus aliados, la presión en los mercados financieros y el fantasma de una ruptura institucional. (Télam)