El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, afirmó hoy que Brasil está "en paz" y que "nadie debe temer" al movimiento contra el Supremo Tribunal Federal del bolsonarismo que saldrá a las calles del 7 de setiembre y que según el mandatario será un récord histórico con 2 millones de personas en San Pablo.

En un acto público en el Palacio del Planalto, Bolsonaro respondió así al presidente del STF, Luiz Fux, quien había afirmado que el tribunal estará "vigilante" frente a las manifestaciones y que "libertad de expresión no incluye amenazas ni violencia".

Es en este clima que Bolsonaro eligió silenciar los escándalos de corrupción de sus hijos y el impacto del avance de una inflación sin crecimiento como la verificada en el segundo trimestre.

Bolsonaro apuesta cada vez más a que los empresarios rurales y los evangélicos llenen la Avenida Paulista el feriado 7 de setiembre, a 199 años de la Declaración de la Independencia.

"Salvo algo puntual, no me peleo con los otros poderes. Brasil está en paz, es lo que pienso", sostuvo.

"Nadie debe temer sobre el 7 de setiembre. Habrá personas pidiendo lo obvio. Invito a los jueces a subirse conmigo al carro de sonido en la Avenida Paulista y ver ese mar verde amarillo que habrá", desafió.

Al respecto, sostuvo que será "récord" la presencia de público, al que calculó entre 1 y dos millones de personas.

Caravanas de ómnibus desde al menos 10 estados van a salir hacia Brasilia o San Pablo -al precio de unos 45 dólares por persona- para respaldar al presidente, según organizadores del acto.

Bolsonaro dijo irónicamente que el juez supremo Alexandre de Moraes, que lo investiga por diseminar noticias falsas y atentar contra el sistema electoral por sus denuncias de fraude sin fundamento, puede acompañarlo al acto.

El mandatario hablará por la mañana en Brasilia y en la tarde en San Pablo, al tiempo que aparecieron encuestas reveladas por Poder360 y la radio Bandeirantes que ratifican un escenario de derrota ante el opositor Luiz Inácio Lula da Silva en las presidenciales de 2022.

Organizadores de las manifestaciones de la ultraderecha promueven una intervención del Ejército en el Supremo Tribunal Federal, aunque Bolsonaro sostiene que será para defender la "libertad de expresión" y el "respeto a la Constitución".

Bolsonaro sostiene que el juez Moraes violó la Constitución al iniciarle una causa y haber detenido a dos de sus aliados por hacer amenazas con armas de fuego en las redes sociales.

El presidente de la corte dijo que confía en que "los ciudadanos actuarán en sus manifestaciones con responsabilidad cívica y respeto institucional,. independientemente de la posición político ideológica que ostentan".

Entidades empresariales vinculadas a las aceiteras y los principales exportadores agrícolas se despegaron de la marcha, apoyada por ruralistas productores de soja.

También -en forma ilegal- convocaron a las marchas policías en actividad, confirmando el alineamiento de parte de los los uniformados con el gobierno de ultraderecha.

Bolsonaro puso como ejemplo que él y su familia son atacados en las redes sociales, un día después de que la justicia de Rio quebrara el secreto fiscal de su hijo Carlos, concejal carioca.

La fiscalía lo acusa de peculado y lavado de dinero durante el desvío de dinero de empleados fantasmas en el Consejo Deliberante que puede haber llegado a 1,3 millón de dólares, incluido el pago en efectivo de un departamento. (Télam)